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Carnaval político aquí, funeral electoral en Nicaragua

El mundo puede hacer distinción entre democracia y libertad y socialismo y populismo

Mientras en Costa Rica brotan partidos políticos hasta de debajo de las piedras, en Nicaragua ya no alcanzan las sepulturas para que la dictadura los entierre.

Aquí, como mínimo, dos docenas de organizaciones partidarias aspiran al futuro gobierno, para lo cual gozan de libertades e incluso de la posibilidad de financiamiento del Estado. Allá, al otro lado del San Juan, uno a uno van siendo llevados a la cárcel aquellos que osen asomar la cabeza en el panorama electoral con miras a los comicios del 7 de noviembre del 2021.

En Costa Rica, se vive un frenesí político. Surgen banderas partidarias por aquí y por allá. Medio mundo se siente llamado a tomar las riendas del poder, y, entonces, lanzan abiertamente su grito de convocatoria plenamente seguros de que nadie va a agredirlos por su atrevimiento o por sus sueños de mandamases gubernamentales.

En la tierra de Darío, izar una bandera que no sea la del sandinismo es desafiar al régimen dictatorial que, de inmediato, suelta contra el valiente un torrente de acusaciones y coloca los rótulos de sedicioso, terrorista y enemigo de la patria. Acto seguido, caen citatorios judiciales y la policía para llevárselo y recluirlo en el oscuro e infernal calabozo.

Aquí, en Costa Rica, la disputa electoral se convierte en un frenesí, en una fiesta a lo ancho y lo largo del territorio, de hombres, mujeres, viejos y no tan viejos tratando de seducir con sus propuestas.

Allá, en las vecinas tierras del norte, ser político independiente no solo es un desafío, sino también pasar a ser etiquetado de traidor a la patria y, por tanto, ir a dar con sus huesos tras las rejas.

Nuevamente, el mundo puede hacer la clarísima distinción entre democracia y libertad y socialismo y populismo. En un ámbito, prevalecen la festiva y libre voluntad del pueblo. Ciudadanos de toda condición social y pensamiento ideológico entran en la liza electoral, formulan abiertamente sus propuestas, sin temores.

En los románticos, y muchas veces asesinos regímenes socialistas o embriagados por el populismo, el abierto juego de ideas y el abanico de opciones electorales son aniquilados brutalmente por el despotismo o la camarilla al mando de los destinos de esa sociedad.

Sí, en Costa Rica se vive, se disfruta, se goza de un carnaval político, entretanto, dolorosamente, en Nicaragua, pareciera no acabar el funeral electoral.

costarica00@hotmail.com

El autor es periodista.