Ronald Matute.   21 febrero

El mejor consejo que puedo darle a un trabajador joven es ahorre y afíliese a un régimen voluntario de pensiones lo antes posible. ¿Para qué?, podría preguntarme un veinteañero quien, en los albores de su carrera, mira el retiro como un exótico y lejano destino.

La respuesta es simple: existe una alta posibilidad de que en el futuro los regímenes ordinarios no tengan dinero para pagarle una pensión digna.

Si no mejoran los ingresos, el IVM comenzará a usar sus reservas en el 2032 para pagar pensiones y corre el riesgo de agotarlas en el 2038

Varios factores potencian ese riesgo. Por un lado, el número de trabajadores que sostienen los fondos de jubilación continúa bajando. Muchos atribuyen la disminución de cotizantes al envejecimiento de la población y a la caída sostenida en la tasa de natalidad.

Se calcula que al llegar a la mitad de este siglo los adultos mayores representarán entre el 25 % y el 30 % de la población de Costa Rica. O sea, a esas alturas seremos entre 1 millón y 1,5 millones de viejitos quienes dependeremos del ahorro, la pensión o la ayuda de algún familiar.

La mayoría cotizaremos para el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), el más grande de todos, con 268.000 jubilados en la actualidad. El problema es que el dinero aportado hoy por los trabajadores a ese sistema ya no alcanza para sostener a los retirados.

Pero eso no solo obedece a que la población económicamente activa se esté reduciendo con respecto a los otros grupos poblacionales. Los jóvenes trabajadores, en especial del sector informal, simplemente no quieren afiliarse o sus ingresos no les alcanzan para cotizar.

Si no mejoran los ingresos, el IVM comenzará a usar sus reservas en el 2032 para pagar pensiones y corre el riesgo de agotarlas en el 2038.

Ante este escenario, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) elevó las cuotas tripartitas y evalúa reducir el monto de la pensión por vejez.

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¿Qué impacto tendrán esas medidas? ¿Serán suficientes para evitar la debacle del régimen? ¿O luego será necesario socarse más la faja?

Hay que rezar para que la pensión complementaria obligatoria no entre en crisis y, como dice el dicho, a Dios rogando y con el mazo dando: buscarse otro ahorrito.

Ronald Matute es jefe de Información de La Nación.