Daniel Josephy H.. 7 febrero

Para el presidente de la Asociación Nacional de Educadores (ANDE), Gilberto Cascante, “la falta de educación no causa la muerte". Cascante, como líder de un sindicato de educación, muestra una profunda —pero sobre todo preocupante— ignorancia acerca de la educación en la vida de las personas y la sociedad.

La educación en Costa Rica posee muchísimos problemas de fondo que deben ser resueltos, desde el diseño curricular hasta el trabajo excesivo de los docentes; desde la mala infraestructura, hasta la corrupción en los centros educativos.

Sin embargo, la falta de educación, sin duda, causa la muerte, lo cual ha sido comprobado por estudios hechos por distintos académicos. Una búsqueda en línea es suficiente para aprender acerca de la materia.

Cascante, a pesar de ser el presidente de un sindicato de educadores, vive en una realidad completamente ajena a la educación

La carencia de educación formal no solo causa la muerte de la persona, sino de la familia y de la sociedad misma. En la temporada número 4 de la serie televisiva The Wire, se trata el problema de la enseñanza pública en Baltimore, Estados Unidos, y el efecto negativo que la deserción estudiantil, las drogas y la mala administración de un colegio causa en la comunidad.

En la temporada, se cuenta la vida de cuatro jóvenes: Dukie Weems, Namond Brice, Michael Lee y Randy Wagstaff. Dukie vive con sus padres alcohólicos y drogadictos, pero, a pesar de ello, encuentra apoyo en su escuela, no obstante la pésima administración que tiene, y en sus amigos que lo defienden de otros estudiantes quienes lo golpean por su suciedad y mal olor. El grupo de amigos es una pandilla cuya vida transcurre entre el mundo del colegio y el mundo de las drogas, lugares a veces separados, pero que de forma frecuente se entremezclan.

Vidas distintas. En la siguiente, y última temporada, Namond es adoptado por un jefe de Policía y sobresale académicamente, Michael se convierte en vendedor de drogas, Randy vive en un centro de adopción donde sufre abuso sexual y es golpeado por otros jóvenes y Dukie deja el colegio y su casa para vivir en la calle consumiendo drogas.

La última imagen de Dukie en los minutos finales de la serie es extremadamente dolorosa. Lo muestra a él y a un recolector de chatarra consumiendo heroína en una casa abandonada. Dukie se amarra un mecate en un brazo y se inyecta mientras el recolector lo mira. La imagen es una parábola con otro personaje de la serie llamado Bubbles, un adicto que ha vivido en la calle la mayor parte de su vida.

Dukie deja el colegio, lugar de enseñanza que, a pesar de todas sus deficiencias, significaba un espacio de apoyo, para convertirse en un indigente drogadicto.

Frustración. Cuando hice la práctica docente en el Liceo Mario Vindas Salazar, en San Pablo de Heredia, me encontré una situación similar a lo que ocurre en The Wire. Había un estudiante problemático y en una breve discusión en clase, donde le increpé por qué no hacía los ejercicios dentro del aula, me contestó unas palabras que nunca olvidaré: “Igual para qué, si ya la otra semana tengo que dejar el cole para ayudar a mi tata en el taller”.

Esas palabras me marcaron de por vida porque no supe qué contestar. Mi respuesta debió haber sido “no, no dejé el colegio; yo busco ayuda para usted”. Pero le fallé al estudiante. En aquel momento, empezando en el mundo de la enseñanza, solo lo miré atónito, sin saber qué responder. Me di vuelta y continué escribiendo en la pizarra. Todavía hoy se me desgarra el corazón al pensar en ese estudiante. No sé qué habrá sido de él y nunca me perdonaré no haber hecho nada en aquel momento.

Al escuchar las palabras de Cascante, me invadió una furia y un dolor profundo. Cascante, a pesar de ser el presidente de un sindicato de educadores, vive en una realidad completamente ajena a la educación, cobra su salario de sindicalista y manipula para que la educación no sea catalogada un servicio esencial.

Si Cascante tuviera algo de honor, ofrecería una disculpa pública por su comentario y renunciaría al puesto que ostenta, ya que, al parecer, no entiende que la falta de educación no solo significa la muerte de una persona, sino el resquebrajamiento y muerte de la sociedad misma.

El autor es académico y profesor universitario.