Henning Jensen.   16 julio

Ante los cuestionamientos que la negociación de la Convención Colectiva de Trabajo (CCT) de la Universidad de Costa Rica (UCR) ha sufrido por parte del editorial de La Nación titulado Urge dominar el gasto público (13/7/2018) y el artículo de Eli Feinzaig Superavit de descaro (Opinión, 12/7/2018), creo importante aclarar lo siguiente:

1. Si bien la negociación de la anualidad con el Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Costa Rica (Sindeu) estableció que el pago de la anualidad del 3,75 % se haría con base en el sueldo (salario más otros beneficios), es necesario informar que la institución ahorrará ¢3.367 millones para el próximo año. En el 2020, se calcula que ese monto alcanzará los ¢6.206 millones, y para el 2021, ¢9.588 millones. En total, se estima que durante los próximos cuatro años, la UCR dejará de otorgar ¢21.000 millones en anualidades por el descenso de este rubro, pues antes su porcentaje era de 5,5 %.

Siempre he aclarado que el texto aprobado no es perfecto, que me hubiera gustado que algunos puntos quedaran mejor negociados

2. El artículo 69 del Reglamento Interno de Trabajo, aprobado el 16 de octubre de 1969, establece que el cálculo de la anualidad se realiza sobre el sueldo y no sobre el salario base. Es decir, desde hace 49 años en la institución la anualidad se aplica de esta manera, por lo cual es falso señalar que con la nueva CCT hayamos inventado el “truco” de calcular la anualidad sobre el salario base antes de la negociación y ahora sobre el salario total.

3. La intención de la administración siempre fue buscar una reducción en el porcentaje de la anualidad. Insistimos durante toda la negociación de la CCT en calcular este rubro a partir del salario base, pero, lamentablemente, esto no fue aceptado de ninguna forma por el Sindeu. Ante la premura por la fecha límite de las negociaciones, el viernes 16 de febrero de este año, ambas partes cedimos (el Sindicato buscaba un porcentaje mayor de anualidad) para aprobar el texto definitivo.

4. Mi administración, antes de la campaña electoral de mi reelección, siempre consideró riesgoso el incremento de la anualidad al 5,5 %. De hecho, desde inicios de diciembre del 2014, tras analizar los resultados del estudio actuarial Modelo de proyección de ingresos y gastos para determinar la sostenibilidad financiera de la Universidad de Costa Rica, la Rectoría anunció a las autoridades universitarias una serie de medidas de contención del gasto, ante la posibilidad de que la situación financiera de la institución no fuera sostenible. Incluso, mi administración publicó un comunicado de prensa el 25 de agosto del 2015 anunciando el paso del porcentaje de anualidad del 5,5 % al 3 %, situación que valió el descontento sindical y de un sector universitario. Es falso afirmar, como lo hace el señor Feinzaig, que mi preocupación por este rubro llegó hasta después de las últimas elecciones universitarias.

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Superávit de descaro


5. Lo anterior demuestra la voluntad de mi administración por sanear las finanzas de la institución; no obstante, los diversos obstáculos y contextos hicieron que la UCR estableciera la anualidad en un 3,75 % con la nueva CCT. Siempre he aclarado que el texto aprobado no es perfecto, que me hubiera gustado que algunos puntos quedaran mejor negociados, pero, considerando lo anterior, junto con un recurso de inconstitucionalidad, en estudio desde el año pasado, el cual impugna la anualidad y el escalafón institucional, creíamos que esta era la mejor solución para nuestra Universidad en las circunstancias actuales.

El autor es el rector de la Universidad de Costa Rica.