Carlos Bejarano Cascante. Hace 5 días

Con insistencia, el dirigente sindical Albino Vargas hace alarde de que el movimiento de huelga que lidera es en representación de la clase trabajadora del país y de los menos favorecidos.

Tengo 35 años de ser funcionario público y algunos familiares cercanos también lo son. Dudo mucho de que la mayoría de los empleados públicos nos sintamos representados por Albino; no se lo hemos pedido, ni lo necesitamos, menos lo deseamos. Las manifestaciones y actuaciones del sindicalista no reflejan en lo absoluto nuestro pensamiento y sentir.

Antes que funcionarios públicos, somos costarricenses, herederos de los más elevados valores de respeto a los derechos de las personas

Descontento. Me atrevo a asegurar que la gran mayoría de los afiliados a la Anep repudia sus manifestaciones y sus poses. Gran favor recibiría la paz social del país si los trabajadores así se manifestaran.

Antes que funcionarios públicos, somos costarricenses, herederos de los más elevados valores de respeto a los derechos de las personas, respeto a las instituciones de nuestro Estado de derecho, hacia nuestros mayores, a la autoridad y, para el caso, hacia la libertad de expresión y movimiento.

Albino Vargas no me representa en lo más mínimo, por el contrario, mis derechos y los de la mayoría de los costarricenses se ven atropellados por la acciones callejeras lideradas por él y sus camaradas, dirigentes sindicales de otras instituciones públicas, cuando cierran de manera irresponsable instituciones, bloquean calles, suspenden la prestación de servicios públicos esenciales como los de salud, educación, agua, electricidad y transporte público. Con certeza, la inmensa mayoría de los costarricenses repudiamos esas acciones irresponsables.

Y como en estos tiempos ya nadie engaña a nadie, los costarricenses conocemos las verdaderas motivaciones, disfrazadas con el traje de la defensa de los derechos y conquista de los trabajadores y de los más desposeídos, que llevan a la arenga y movilización de unos pocos empleados públicos.

El autor es ingeniero.