Opinión

Enfoque

A veces, la ciudad hace reír. Entrando a la “calle de los locos”, la de los moteles, por el lado de San Antonio de Desamparados, hay un gran rótulo esquinero que dice: “Bienvenido a la casa de Jesús”. 500 metros más, uno pasa por “El Paraíso”, nido de amor de rancia estirpe. El rotulazo en cuestión podría ser denunciado por publicidad engañosa; sin embargo, quiero suponer que es una interpretación teológica sui géneris sobre el amor carnal, irremisiblemente hedonista, muy propia de esta San José sucia y despatarrada que, además, se las da de iconoclasta.








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