15 julio, 2016

La nueva viceministra de Obras Públicas y Transportes dice haber asistido como oyente a reuniones celebradas en el despacho de su antecesor, Sebastián Urbina, para discutir la sectorización del transporte público. La mayoría de los autobuseros representados en la cita se oponen al proyecto, necesario para reducir el congestionamiento vial y abaratar el servicio.

Como viceministra, Liza Castillo tendrá grandes posibilidades de influir sobre la iniciativa, que contrapone los intereses del sector empresarial con los del país y los usuarios, pero hace apenas tres meses tomaba la minuta de la cita por encargo de los autobuseros. Ese no es el primer vínculo de la flamante funcionaria con el sector. Ha trabajado para el Consorcio Operativo del Este S.A. y para el Sistema Integrado de Transportes del Este.

Ambas entidades están vinculadas con la compañía Autotransportes Cesmag, a la cual se le rebajaron 12 autobuses cuando se le corrieron los modelos de cálculo con datos de los pasajeros movilizados, lo cual también incidiría sobre las tarifas. Cesmag enfrenta procedimientos por quejas de los usuarios y la supuesta realización de menos carreras que las autorizadas. En el currículum de la viceministra, figura como referencia laboral el señor Orlando Ramírez Biolley, representante de Cesmag y del Consorcio Operativo del Este S.A. Sus empresas son grandes participantes del Sistema Integrado de Transportes del Este. El empresario también es dirigente de la Cámara Nacional de Transporte (Canatrans).

Pero la funcionaria dice haber asistido a las reuniones con Urbina por interés personal, podría decirse académico, luego de saber de su celebración por un medio de comunicación. Entonces, envió “un correíto” solicitándole “por favor” al Foro Nacional de Transporte su apoyo para asistir a la cita como “oyente”.

Alexánder Álvarez, vocero del Foro, recuerda los sucesos de forma diametralmente opuesta. “Doña Liza era asesora en uno de los proyectos de San Pedro y se le pidió ayuda, en un momento circunstancial, porque necesitábamos una persona neutral que llevara las minutas”. Eso, finalmente, hizo la nueva viceministra.

La funcionaria no recuerda cuándo envió el correo al Foro, y cree habérselo mandado a un “correo general” de la entidad. Tampoco supo decir quién le respondió. No tiene memoria del medio de comunicación donde se enteró de la reunión. Cuando se le pidió copia del correo, explicó la existencia de dificultades para localizarlo, entre ellas un cambio de computadoras. Se le recordó que las cuentas de correo electrónico pueden ser consultadas desde cualquier aparato y respondió “sí, déjeme revisar”.

Consultada sobre la manera en que fue presentada durante la cita, la memoria tampoco le ayuda. No sabe si como miembro de la Cámara Nacional de Transportes (Canatrans) o como representante del Foro. “Yo iba en representación de los concesionarios para tomar las minutas”. Y eso hizo, tres meses antes de su nombramiento en un cargo de vital importancia para ordenar el transporte público, por encima de las objeciones de los concesionarios.

La viceministra no ve un conflicto entre su nombramiento, sus antecedentes laborales y el papel desplegado durante las citas con Urbina para tratar, como parte de la delegación de concesionarios, temas en los cuales los empresarios tienen mucho interés, tanto que le costaron a Urbina una orden de alejarse de la materia y, poco después, el cargo.

Su participación en las discusiones y sus relaciones laborales con empresas de transporte, aseguró, no afectarán sus decisiones en materia de sectorización y cobro electrónico, otro tema álgido para los transportistas porque permitirá el control de la demanda, un elemento fundamental de todo modelo tarifario, y erradicará cualquier imprecisión, precisamente en casos como el de Autotransportes Cesmag.