13 septiembre

Los fondos de inversión y de pensiones reflejan, para sus dueños los afiliados, no solo la rentabilidad promedio de los títulos que los conforman, sino también el cambio en los precios a lo largo del tiempo. Lo segundo es consecuencia de la norma obligatoria de registrar a valor de mercado (mark to market) los activos mantenidos para la venta. Como en los fondos de pensión complementaria los afiliados cambian de operadora según la conveniencia del momento, debe valorarse el fondo permanentemente para establecer lo que le corresponde a cada uno de los propietarios.

La regla mark to market no funciona para los títulos conservados hasta su vencimiento, como en muchas empresas de seguros de vida, las cuales adquieren títulos a largo plazo para empatar con los compromisos, también a largo plazo, contraídos por sus asegurados. En este caso, la práctica financiera solo pide hacer una provisión por la posibilidad de no pago del emisor, es decir, por el riesgo del crédito.

Este es un motivo adicional para preocuparse por los altibajos de los últimos meses, cuando un día parece resuelta la situación de las finanzas públicas y el siguiente aparecen entidades públicas resistiéndose a acatar los límites a la expansión del gasto público.

Los fondos de pensiones establecidos en Costa Rica mantienen una alta proporción de recursos invertidos en títulos de deuda del Gobierno. Como es lógico, los cambios en las tasas de interés de esos bonos afectan la rentabilidad total de la cartera. Hace tiempo, el Ministerio de Hacienda elevó considerablemente las tasas de interés para captar y eso obligó, automáticamente, a bajar el precio de mercado de los bonos con tasas inferiores. En efecto, si una cartera poseyera un título del Gobierno con un 5 % de tasa de interés y más adelante se emitieran otros a una tasa del 10 %, el valor de mercado del primero se vendría a la mitad.

Por ese motivo, la rentabilidad de los fondos de inversión cayó desde finales del año 2016 hasta finales del 2018. Es una reacción al deterioro de las finanzas públicas y a la necesidad del Ministerio de Hacienda de colocar títulos a tasas altas. Pero cuando surgieron señales más favorables sobre el déficit tras la aprobación de la reforma fiscal y la posibilidad de financiar parte del faltante en el exterior, el gobierno pudo colocar títulos a tasas inferiores, lo cual contribuyó a elevar nuevamente el precio de los bonos en cartera y, por tanto, el rendimiento de los fondos.

Con el tiempo, la dependencia de los fondos de pensiones a los títulos del Gobierno, en colones, ha bajado en términos relativos y han comenzado a aumentar las colocaciones en el mercado internacional, denominadas básicamente en dólares. La rentabilidad de estas inversiones resulta afectada por las variaciones del tipo de cambio y, también, por la regla mark to market. Además, las tasas de interés de los títulos internacionales de grado de inversión son bajas. La diversificación lograda mediante las colocaciones en el extranjero puede perder atractivo por la reducción de la tasa de interés promedio de la cartera.

Como es evidente, la situación de las finanzas públicas no solo afecta al Ministerio de Hacienda, sino también a todas las entidades con dinero invertido en bonos del Gobierno, entre ellas, los fondos de inversión, los fondos de pensiones y las inversiones de activos temporalmente ociosos de entidades como la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Instituto Nacional de Seguros (INS) y los bancos comerciales.

Este es un motivo adicional para preocuparse por los altibajos de los últimos meses, cuando un día parece resuelta la situación de las finanzas públicas y el siguiente aparecen entidades públicas de peso, por lo voluminoso de sus gastos, como el Poder Judicial, las universidades estatales y la CCSS, resistiéndose a acatar los límites a la expansión del gasto público en pluses, anualidades, cesantía, etc. Mientras esto ocurra, la gráfica de la plusvalía o pérdida de valor de los fondos de pensiones se parecerá más al perfil de la Meseta Central que a una línea estable en el tiempo.