Editorial

Editorial: Improbable manipulación de la deuda

No es cierto el acomodo de los pagos de la deuda ‘hacia la baja hasta abril’. Los vencimientos no se acomodan a capricho del gobernante

Las desafortunadas declaraciones de la futura jefa de bancada del Partido Progreso Social Democrático (PPSD), Pilar Cisneros, sobre la supuesta quiebra del país fueron oportunamente desacreditadas por el vicepresidente electo Stephan Brunner y varios economistas de renombre. Pero la inexactitud de las afirmaciones va más allá. Hay un segundo elemento, eclipsado por el dramático diagnóstico “técnicamente este país está quebrado. Literalmente quebrado”. Se trata de las inexactitudes relacionadas con el manejo de la deuda.

“¡Horrible! Sinceramente se lo digo, es una situación absolutamente preocupante. Este gobierno ha sido muy opaco en decir las cosas como son. No se ha dado la información que la ciudadanía necesita saber… Y la administración Alvarado acomodó muy bien los pagos de la deuda hacia la baja hasta abril, y a partir de mayo, hubiese quedado quien hubiese quedado, empezarán los pagos durísimos de la deuda. ¿Con qué dinero?”, afirmó Cisneros.

Varios componentes de la afirmación se alejan de la verdad. Si por opacidad y falta de información se refiere a los vencimientos de la deuda, basta con citar el titular de este diario del 30 de noviembre del 2020: “Gobierno enfrenta histórico pago de deuda por $4.000 millones en el 2023″. La detallada información se basó en fuentes del Ministerio de Hacienda y no hubo dificultad alguna para obtenerla.

Una rápida búsqueda en internet provee profusa información sobre los vencimientos futuros, como es el caso de nuestra publicación del 23 de setiembre del 2021, cuyo primer párrafo reza: “La persona que asuma la presidencia de la República el 8 de mayo del 2022 deberá encontrar la fórmula para pagar ¢9,6 billones de deuda pública durante los cuatro años de su gobierno, una cifra inédita en los últimos 20 años”. La fuente es “un análisis macroeconómico elaborado por la firma Consejeros Económicos y Financieros S. A. (Cefsa), con base en información del Ministerio de Hacienda”.

A nadie se le ocultó información y los datos llegaron a conocimiento de la ciudadanía por medio de la prensa. No hay sorpresa, salvo para quien no estuviera prestando atención, pero entre los menos sorprendidos está el presidente electo porque la deuda existía y los vencimientos eran previsibles cuando él fungió como ministro de Hacienda, entre el 30 de octubre del 2019 y el 28 de mayo del 2020.

Tampoco es cierto el acomodo de los pagos de la deuda “hacia la baja hasta abril”. En primer lugar, los vencimientos no se acomodan a capricho del gobernante. Quedan fijos desde la emisión del bono. Entre los vencimientos de este año, por ejemplo, hay más de $1.000 millones en eurobonos emitidos por la administración de la expresidenta Laura Chinchilla. Vencen en el 2022 porque se colocaron en el 2012 a diez años plazo, no porque Carlos Alvarado haya hecho acomodo alguno.

Si aceptáramos la hipótesis de la manipulación, concluiríamos, a la inversa de lo pretendido por la diputada electa Cisneros, que la actual administración “acomodó” los pagos en contra de sí misma. Finalizado abril, habrá transcurrido un 33,3% del año, pero, a esa fecha, el gobierno habrá enfrentado el 46,7% del total de los vencimientos de deuda interna en colones del 2022, un porcentaje desproporcionado en relación con los meses transcurridos del año.

Los vencimientos de deuda interna en moneda extranjera en los primeros cuatro meses del año son el 33,7% del total de vencimientos de ese tipo de deuda en el 2022. En ese caso, hay proporción entre el porcentaje vencido y los meses transcurridos, pero la deuda denominada en colones representa más del 75% de los vencimientos de deuda interna en el año. Por su parte, las amortizaciones de deuda externa fueron, en el primer cuatrimestre, un 44% del total proyectado para el año. Si encontró la forma de manipular los vencimientos, Alvarado la aprovechó para meterse un autogol.

Cisneros también pregunta con qué dinero se le podrá hacer frente a los vencimientos. Haciendo a un lado la buena recaudación y el control del gasto que convencieron al Fondo Monetario Internacional de que el país está encaminado a frenar la espiral de endeudamiento para emprender el camino de reducción de la deuda en el 2023, la respuesta está en las captaciones logradas hasta ahora.

Las colocaciones de los primeros cuatro meses del año equivalen al 61% del total de vencimientos de deuda interna en moneda nacional del 2022. También hay captaciones para enfrentar el 31% de la deuda interna en moneda extranjera.

Los vencimientos de deuda externa alcanzan $155 millones este año. Con los intereses programados ($533 millones) el servicio total de la deuda, que comprende intereses y amortizaciones, llega a $688 millones. Hay en camino $2.200 millones en créditos de apoyo presupuestario, sin contar la posible colocación de bonos por unos $1.000 o $1.500 millones. Solo los préstamos alcanzan, con creces, para el servicio de la deuda de todo el año, además de lo que falta por colocar para cubrir la deuda en dólares del mercado interno ($1.001 millones, de los cuales $337 millones ya vencieron). Las captaciones se reflejan en los fuertes depósitos del gobierno en el Banco Central como reserva en efectivo para enfrentar vencimientos futuros.

Pero la deuda también se gestiona por otros medios, como el canje. En junio y julio se producirán los vencimientos más fuertes de este año de la deuda interna en colones. En junio vencen $316 millones, de los cuales el 90% fueron colocados en el 2012 y el resto en los años siguientes hasta el 2016. No es deuda emitida por la actual administración, pero los canjes efectuados a partir del 2019, después de recuperar confianza mediante la reforma fiscal, redujeron el monto a pagar en junio en un 39,5%. Lejos de manipular los vencimientos para dejárselo a la siguiente administración, el gobierno reestructuró la deuda contraída años antes para aliviarle la carga. Los $478 millones que vencen en julio sí fueron colocados en el 2019 con un plazo de tres años, pero los canjes redujeron el pago en un 24,7%.

El cuadro es el mismo para la deuda interna en dólares. En mayo vencen $228 millones de esa deuda. Fueron colocados entre el 2012 y principios del 2018. En total, la emisión fue de $333,6 millones y los canjes los redujeron en $105,4 millones (un 46%). Los $375 millones de deuda interna en dólares que vencen en agosto fueron colocados entre el 2018 y enero del 2019. En total se captaron $455,6 millones y los canjes los redujeron en $80,4 millones, un 21%. De nuevo, la gestión activa de la deuda por parte de la administración saliente permitió reducir la carga que, de otra forma, enfrentaría la administración entrante.

Toda la información es y ha sido pública. Su correcta interpretación depende de la comprensión del endeudamiento. Costa Rica lo dejó crecer hasta alcanzar niveles muy peligrosos. No se puede eliminar de la noche a la mañana y ningún actor serio lo pretende. Lo cierto, sin embargo, es que según el Fondo Monetario Internacional estamos en el camino correcto. Ahora, el avance depende de la prudencia de la próxima administración.

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