18 diciembre, 2017

En los últimos años, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) festejó largos periodos de satisfacción del consumo eléctrico nacional a partir de fuentes renovables. La proeza también fue celebrada por la prensa mundial, pero no podrá sostenerse en el tiempo. A falta de las condiciones climáticas recientes, la generación de electricidad limpia volverá a caer al 90 % de la demanda. Aun así, la cifra suscitará envidia en el resto del mundo, pero podría ser mejor.

29 de setiembre del 2010, Puntarenas, San Isidro de Montes de Oca, Proyecto Planta Térmica Garabito del ICE que generará electricidad mediante la combustión de derivados del petróleo ( energía térmica ), en la imagen se encuentran cinco motores que los expertos Alemanes realizan pruebas para calibrar / caravaca
29 de setiembre del 2010, Puntarenas, San Isidro de Montes de Oca, Proyecto Planta Térmica Garabito del ICE que generará electricidad mediante la combustión de derivados del petróleo ( energía térmica ), en la imagen se encuentran cinco motores que los expertos Alemanes realizan pruebas para calibrar / caravaca

La electricidad en Costa Rica es cara y nos resta competitividad. Por otra parte, los recursos naturales del país ofrecen la oportunidad de reducir todavía más la quema de hidrocarburos para complementar la generación limpia cuando la naturaleza no ayuda como lo ha venido haciendo en meses recientes.

Cuando nos vemos obligados a recurrir a las plantas térmicas, la energía se encarece aún más y enviamos a la atmósfera 1.000 kilos de dióxido de carbono por kilovatio hora. Seis de las nueve plantas térmicas del ICE son poco eficientes. Así, elevan el costo y daño ambiental de utilizar hidrocarburos.

Ni las largas sucesiones de días de energía exclusivamente limpia ni la capacidad de generar el 90 % de la electricidad con recursos renovables, en condiciones normales, son motivo para conformarnos. Mucho menos debemos declararnos satisfechos con el costo de la electricidad, que en promedio es el tercer gasto en importancia para los hogares y uno de los principales para la industria.

La sucesión de días, semanas y meses de energía exclusivamente limpia están por terminar. La Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) prevé la necesidad de un aumento del 5 % durante el primer semestre del año entrante para compensar el costo de la generación con hidrocarburos. La previsión incluye importación de energía del Mercado Eléctrico Regional, pero esa electricidad es también generada, en su mayor parte, con hidrocarburos.

La previsión de la Aresep se relaciona con el fenómeno de La Niña, capaz de afectar los vientos y con ellos las plantas eólicas, productoras del 10 % de la energía nacional. En otras ocasiones el problema ha sido producto de alteraciones en el régimen de lluvias y su incidencia sobre la generación hidroeléctrica. Por eso, los expertos insisten en la necesidad de diversificar las fuentes.

Costa Rica fue dotada de todos los recursos necesarios para producir energía limpia a partir de una matriz rica y diversificada. Por lo general, abundan el viento y la luz del Sol, además de la geotermia. La explotación del recurso hídrico nos tiene en posición de privilegio, aunque hay un creciente debate sobre la conveniencia de seguir invirtiendo en grandes y costosos proyectos de ese tipo.

La subexplotación de la energía eólica, geotérmica y solar ocurre por diversos motivos. En el caso de la geotermia, para citar un ejemplo, la ubicación de sus fuentes en terrenos destinados a parques nacionales plantea un obstáculo particular. Sin embargo, hay un factor común a todos los casos: la resistencia a permitir la participación de la empresa privada para remediar la falta de recursos y la ineficiencia de las instituciones públicas.

Esa resistencia incide, también, sobre los precios. Consistentemente, los proyectos hechos con inversión privada han demostrado la capacidad de producir energía limpia, a precios menores, sin necesidad de empeñar los recursos del Estado ni de asumir los riesgos.