9 octubre

“Mienten y no les importa polarizar con el engaño”, declaró el diputado Eduardo Cruickshank, del Partido Restauración Nacional, para explicar su decisión de no sumarse al fallido proyecto de evitar el matrimonio igualitario mediante las llamadas “uniones civiles” para las parejas homosexuales.

Nueva República, grupo desprendido de Restauración con Fabricio Alvarado a la cabeza, se alió con legisladores socialcristianos para apoyar la iniciativa, cuya inconstitucionalidad es indudable. No obstante, el demagógico proyecto puso a Cruickshank y a los demás legisladores de Restauración en un aprieto. Al negarse a participar en la farsa, arriesgaban malas interpretaciones de sus bases, firmemente opuestas al matrimonio igualitario.

En buena hora la iniciativa fue abandonada por sus proponentes. Representaba un injustificable desperdicio de recursos públicos y revivía artificialmente un punto de discordia, pero el legislador fue más allá en el llamado a la responsabilidad política en la Asamblea Legislativa.

La posición del legislador limonense y sus compañeros de bancada no ha variado, pero los escrúpulos les impidieron participar del vacío malabarismo legislativo. Tomada la decisión de respaldar la verdad por encima de la pose, solo quedaba el camino de la denuncia para dejar claras las razones.

“Algunos, de manera irresponsable y populista, buscando llevar votos a sus filas electorales, le han vendido a la población que esa iniciativa iba a dejar sin efecto lo resuelto por el alto tribunal constitucional, lo cual es absolutamente falso”, afirmó Cruickshank durante una conferencia de prensa convocada para dar sus razones.

La Sala Constitucional había aclarado el punto hace meses, cuando señaló la obligatoriedad de acatar la opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos mediante el reconocimiento del matrimonio igualitario, no la unión civil ni ningún otro régimen diferenciado.

“Ningún proyecto de ley tiene la virtud de suspender los efectos de una resolución de la Sala Constitucional”, aseveró Cruickshank y criticó a quienes publicaron en las redes sociales que la iniciativa impediría “los efectos de la sentencia de la Sala IV”. “Están mintiendo y una vez más no les importa polarizar el país con este tipo de engaños”, agregó.

En esa declaración, el legislador tocó tres temas esenciales de la política de nuestros tiempos. El papel de la falsedad en el debate público moderno, la polarización resultante de “informaciones” diseñadas para exacerbar emociones y el papel de las redes sociales en la magnificación de ambos fenómenos.

En los últimos meses, los ejemplos abundan, comenzando por la falsa difusión de un plan para aumentar el impuesto sobre el valor agregado, con el obvio propósito de hacer daño al gobierno, y culminando con los esfuerzos denunciados por Cruickshank para sembrar falsas esperanzas entre quienes se oponen al matrimonio igualitario e intensificar sus diferencias con los demás, y aun con quienes comparten su criterio, pero saben que la cuestión está decidida.

En buena hora la iniciativa fue abandonada por sus proponentes. Representaba un injustificable desperdicio de recursos públicos y revivía artificialmente un punto de discordia, pero el legislador fue más allá en el llamado a la responsabilidad política en la Asamblea Legislativa. Restauración Nacional reiteró su oposición a una norma sobre el aborto terapéutico; sin embargo, renunció al obstruccionismo generalizado como medio para combatirla. La fracción se reservó el derecho de acudir a todos los medios legales para ejercer su oposición, mas no impedirá la tramitación de proyectos de interés para el Poder Ejecutivo.

En suma, Restauración se comprometió con el buen funcionamiento de la institucionalidad democrática como pocas fracciones lo han hecho. Ojalá la decisión perdure y sirva de ejemplo.