14 febrero

En principio, la educación dual, como mezcla armoniosa de lo teórico con lo práctico, es un sistema aceptado por todos, pero, conforme se entra en los detalles, comienzan a aflorar profundas diferencias de opinión. Esas diferencias se manifiestan en dos bandos bien definidos que no logran armonizar sus puntos de vista.

El asunto es decisivo porque, según se le enfoque, contribuye a que muchos jóvenes desempleados reciban una educación de valioso contenido teórico con un componente práctico necesario para aumentar las posibilidades de encontrar empleos bien remunerados. El modelo de educación dual pide que los conocimientos teóricos se adquieran en centros de enseñanza formales, como el Instituto Nacional de Aprendizaje, y la práctica se efectúe en empresas. Visto así, se trata de un esquema en el cual ambas partes, estudiantes y empresas, están llamadas a ganar.

La mezcla de teoría y práctica es bienvenida en todas las profesiones porque prepara para el mercado laboral y porque la práctica se constituye en un excelente mecanismo para fortalecer la teoría

Pero, de nuevo, es necesario profundizar en los detalles. La práctica (que podría consumir un tercio o más del tiempo del estudiante) debe llevarse a cabo en empresas autorizadas y de conformidad con un programa aprobado por las autoridades educativas. Por tanto, no toda empresa puede integrarse a la iniciativa. Además, por tratarse de un programa de formación en el cargo (aprender haciendo), el esquema debe reconocer que el estudiante no posee todavía las destrezas completas y, por tanto, no es posible obligar a las empresas a reconocer los salarios y las cargas sociales propios de sus trabajadores formados. Obligarlas a hacerlo constituiría un claro desincentivo para la participación empresarial en el programa. Es decir, el esquema de educación dual podría nacer muerto.

Por otro lado, la educación dual no debe ser vista como un medio para preparar mano de obra destinada a satisfacer las necesidades particulares de una compañía determinada. La que lo requiera, como es el caso de muchas, debe tener sus propios programas de entrenamiento. El propósito de la educación dual es dotar a los graduados de una formación razonablemente general, una capacitación para comprender la vida y, también, para ganársela, en la gama más amplia posible de opciones laborales.

La mezcla de teoría y práctica es bienvenida en todas las profesiones porque prepara para el mercado laboral y porque la práctica se constituye en un excelente mecanismo para fortalecer la teoría. Un graduado en Computación o en Administración de Negocios, para citar solo dos ejemplos de muchos posibles, tiene mejor dominio de su especialidad si refuerza sus estudios teóricos con un componente aplicado.

Una propuesta para normar la educación dual en Costa Rica, y conducirla a buen puerto, lleva ya varios años en la corriente legislativa y no ha habido forma de que el grupo que la favorece (en particular muchos jóvenes que hoy no encuentran empleo y, sobre todo, el sector patronal) y los que se oponen (los sindicatos del sector público) se pongan de acuerdo, en mucho porque no se ha dado una discusión eficaz y sincera que, comenzando por convenir los objetivos deseables de la educación dual, pase a definir los medios óptimos para alcanzarlos sin condenar el sistema a la inoperancia.

Como la materia tiene muchas aristas, es necesario someterlas todas a estudio objetivo, quizá con la ayuda de un facilitador profesional neutral. La decisión del gobierno de dar una pausa en la discusión del asunto podría ser prudente si el compás de espera es breve y tiene un propósito bien definido, no la intención de dejar abandonado un asunto de tanto impacto social. Eso no está tan claro.