Editorial

Editorial: Cambio político en Alemania

La coalición tripartita encabezada por el socialdemócrata Olaf Scholz combinará estabilidad y reformas, por tanto, podemos esperar iniciativas ambientales y de política exterior más robustas y visionarias

Alemania entró el jueves en una nueva etapa política con la llegada al poder de la coalición tripartita encabezada por el experimentado dirigente socialdemócrata Olaf Scholz. Atrás quedan 16 años marcados por el cuidadoso y confiable liderazgo de Angela Merkel, cuya formación cristianodemócrata ocupó el segundo puesto en las votaciones de setiembre. A partir de ahora se espera una dinámica con dos ritmos: por un lado, estabilidad en aspectos esenciales; por otro, reformas puntuales de gran significado para incorporar prioridades de los partidos que gobernarán y, también, hacer frente a desafíos un tanto desdeñados.

Scholz, quien se desempeñó durante tres años como vicecanciller de Merkel, producto de la “gran coalición” entre sus dos partidos, llevó a cabo una campaña bajo la divisa de persona confiable, prudente —incluso aburrida—, profundamente conocedora de los asuntos de gobierno y con gran habilidad para negociar.

Todos estos rasgos los puso de manifiesto durante el proceso que, en apenas dos meses, condujo a un acuerdo entre su partido Socialdemócrata, como socio principal, los Verdes y los Demócratas Libres como aliados menores, aunque importantes. Lo que parecía difícil en un principio, dadas las diferencias sustanciales en orientación, se convirtió el 24 de noviembre en un detallado acuerdo de 177 páginas, donde se establecieron los lineamientos del nuevo gobierno y la distribución de los cargos en el gabinete.

Los Verdes, tercera fuerza política nacional, ingresarán por segunda vez al gobierno federal. Uno de sus dos principales dirigentes, Robert Habeck, se convertirá en vicecanciller y encabezará un nuevo superministerio de Economía y Protección del Clima, en tanto su compañera de liderazgo, Annalena Baerbock, asumirá la cartera de Relaciones Exteriores. Christian Lindner, líder de los Demócratas Libres, de orientación liberal y pronegocios, ocupará otro poderoso ministerio: el de Finanzas.

El combate contra el cambio climático, para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, será una prioridad central del nuevo equipo. Scholz y sus aliados se han comprometido a adelantar al 2030 la eliminación del carbón como fuente de energía y llegar al 80 % de generación eléctrica con fuentes limpias en ese mismo año (en la actualidad es el 45 %). Estas posturas no solo tendrán gran impacto en el país, sino también en Europa y el resto del mundo, gracias a un liderazgo ambiental alemán mucho más robusto y proactivo.

En política exterior se esperan posturas más firmes ante Rusia y, sobre todo, China, con las que el gobierno de Merkel había tenido actitudes más conciliadoras, aunque sin fisuras en la alianza occidental. Parte de este cambio incluye apoyar el involucramiento de Taiwán en organizaciones internacionales, a lo que el gobierno de Pekín se opone tenazmente.

Las reformas internas acordadas comprenden la simplificación de las estructuras burocráticas federales y las leyes de naturalización, una reforma electoral para reducir el tamaño del Parlamento (Bundestag), la legalización del consumo de cannabis y mejoras en los derechos de la población sexualmente diversa. Todos estos temas forman parte de la conversación nacional desde hace muchos años; sin embargo, la orientación conservadora de Merkel limitó el avance. Ahora tendrán mayor ímpetu.

Se da por descontada la disciplina fiscal, uno de los pilares del acuerdo alemán de posguerra, pero sin dar marcha atrás a la mayor flexibilidad ya existente de cara a los acuerdos financieros de la Unión Europea.

Estamos, en síntesis, ante una saludable y cuidadosa renovación político-gubernamental, que esperamos tenga éxito. Alemania es una actora esencial en el escenario mundial, en el que se acumulan múltiples desafíos. Necesitamos su buen liderazgo. Las señales a la vista generan prudente optimismo.

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