9 julio

La Asociación Bancaria Costarricense (ABC) externó públicamente su apoyo a la reforma fiscal promovida por la administración Alvarado y otros grupos interesados en la estabilidad y crecimiento de nuestra economía. Los miembros de la ABC son especialmente sensibles a situaciones de notable desequilibrio, que tienden a desembocar en problemas de naturaleza sistémica (recesión, desempleo, inflación, devaluación) y se traducen en situaciones de morosidad generalizada. Pero más allá de defender el interés directo de sus miembros, la ABC entiende que es de interés nacional atacar el enorme y, en ausencia de medidas correctivas, creciente problema del déficit fiscal.

El ajuste requerido por las finanzas públicas, según calculan expertos locales y del Banco Mundial, supera el 4 % del producto interno bruto

“Existe una clara conciencia en el sector bancario de que es de vital importancia sanear las finanzas del gobierno para poder, a partir de ese momento, pensar en la reactivación de la economía, lo que a su vez se traduce en generación de empleos, inversión en infraestructura y atención de otras necesidades que tiene el país. Por eso asumimos el compromiso de apoyar al gobierno en este esfuerzo”, señaló en un comunicado María Isabel Cortés, directora ejecutiva de la ABC.

La asociación también destaca una consideración indispensable en este tipo de manifestaciones, so pena del desperdicio de todo esfuerzo tributario: según la ABC, “es de vital importancia que el gobierno comience por racionalizar el gasto. Por eso considera que las medidas de contención anunciadas envían una buena señal”.

Una reforma fiscal no solo debe tener presente el aumento de la carga impositiva porque podría atentar contra la reactivación económica. Es necesario racionalizar el gasto público, controlando su expansión y asegurando su eficiencia. Aunque la ABC no lo menciona, también es importante destacar la urgencia de controlar el crecimiento de partidas inequitativas del gasto del gobierno, como las remuneraciones de privilegio y las pensiones de lujo, que tantos defensores tienen entre funcionarios y exfuncionarios. Hacer esa tarea facilita que el resto de la sociedad acepte el sacrificio de una mayor carga tributaria, como lo hace la ABC en su comunicado.

“Las propuestas para resolver la actual situación fiscal del país deben sobrepasar el interés de implementar paliativos para solucionar un problema estructural”, dice la vocera de la ABC. En otras palabras, las reformas han de ser completas, no parciales, y también sostenibles. Al igual que los impuestos tienen larga vida después de aprobados, las medidas de contención y racionalización del gasto deben ser duraderas, ojalá incorporadas a las leyes en lugar de basarse en decisiones administrativas, susceptibles de reversión en el futuro. Tan importante es esta condición que muchos abogan por actuar sobre el gasto y después considerar aumentos de impuestos (bases y tasas).

El ajuste requerido por las finanzas públicas, según calculan expertos locales y del Banco Mundial, supera el 4 % del producto interno bruto (PIB). Un conjunto de medidas que aporten menos no constituye ajuste, con independencia de lo que contribuyan a la equidad. El costo de no cerrar el faltante en las finanzas públicas, en particular del Gobierno Central, es que el endeudamiento y la carga de intereses continúen creciendo y que el financiamiento del gobierno desplace al que debería ir al sector productivo. Así, la carga de intereses subirá y muy probablemente el desempleo. Todo eso hará que las calificadoras internacionales de riesgo penalicen al país.

Apoyamos el llamado de la Asociación Bancaria Costarricense e instamos al Poder Ejecutivo y a los representantes populares a la Asamblea Legislativa para que con seriedad y patriotismo se empeñen en la solución del problema fiscal, teniendo presente las consideraciones mencionadas. Más allá de la legislación actualmente en trámite, el país necesita una reforma integral, de suficiente impacto cuantitativo, eficiente, sostenible en el tiempo y que promueva la equidad y el crecimiento económico.