21 mayo

El desempleo explica una buena parte de la pobreza observada en el país y también la desigualdad de ingreso. Los gobiernos están llamados a hacer cuanto esté a su alcance para impedir que ese mal afecte a una alta proporción de los habitantes, como ocurre en Costa Rica. Según datos de la Encuesta Continua de Empleo, correspondiente al primer trimestre de este año, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), hay más de 335.000 personas desempleadas, es decir, un 13,4 % de la población económicamente activa.

La cifra de desempleo se desglosa en unas 276.000 personas sin empleo que continúan buscando y 60.000 que desistieron de seguir haciéndolo. El elevado desempleo no solo implica un pobre uso de los recursos económicos, en este caso la fuerza de trabajo, sino frustración para muchas personas. Como recién informamos (“60.000 desalentados elevarían tasa de desempleo a 13,4 %”, La Nación, 17/5/2019), algunas personas afectadas se quejan de “la impotencia y la desesperación de no poner un plato de comida en la mesa”, otras de no tener dinero “para pagar el préstamo” hipotecario y otra manifestó estar “estresada y deprimida”. Sus quejas reflejan la inhumanidad del desempleo y representan las de muchos otros costarricenses.

Las causas del desempleo son muchas y convendría que el INEC las mida y estudie cuanto antes, pues eso ayudaría a la toma de acciones correctivas. Una razón podría ser que las personas desempleadas carecen de preparación suficiente para ocupar determinados cargos. Sin embargo, en Costa Rica hay desempleados con título universitario. Otra es que el país se haya cerrado al comercio exterior, con lo cual también habría cerrado oportunidades de empleo en el sector exportador. Ese tampoco es el caso de Costa Rica. La razón principal del elevado desempleo parece ser una economía incapaz de crecer a la velocidad necesaria para absorber a toda la población que año tras año se integra a la fuerza laboral.

La economía crece a una velocidad muy baja (ronda el 3 %) comparada con el promedio histórico, y ese mal podría acentuarse cuando entren en vigor los nuevos impuestos aprobados por la Asamblea Legislativa

La economía crece a una velocidad muy baja (ronda el 3 %) comparada con el promedio histórico, y ese mal podría acentuarse cuando entren en vigor los nuevos impuestos aprobados por la Asamblea Legislativa, que necesariamente reducirán el poder de compra de la población. El gobierno debe poner en práctica un programa de reactivación económica que libere de ataduras al sector privado y lo estimule sin subsidios, pues las finanzas públicas no dan para eso. La eliminación de trámites engorrosos constituye un primer paso; más acceso al crédito y construcción de infraestructura pública también son fundamentales.

La figura de concesión de obra pública al sector privado debe ser utilizada con mayor empuje, pues no implica carga para el presupuesto nacional y remueve obstáculos al flujo de bienes y personas. Además, coadyuva a crear empleos en la etapa constructiva de las obras. Pero existe cierta pasividad en la unidad encargada de promover la concesión —el Consejo Nacional de Concesiones (CNC)—, lo cual constituye un gran problema. El Ministerio de Obras Públicas y Transporte está llamado a dotar de dinamismo al CNC.

Por otro lado, recién se informó de la renuncia de la coordinadora económica del gobierno, Edna Camacho, para ocupar un cargo en el Banco Interamericano de Desarrollo, en Washington D. C. y eso podría atentar contra la rápida adopción de medidas en pro de la reactivación económica.

Mientras no se tengan señales claras del proceso de reactivación, muchos empresarios sostendrán sus inversiones y eso impedirá salir del punto muerto en que se encuentra la economía del país. El gobierno debe abocarse a dar señales claras, pues una tasa de desempleo superior al 13 % solo augura un deterioro de las condiciones socioeconómicas y hasta mayor demanda de gasto social por parte del Estado, cuando más bien se requiere reducir sus erogaciones corrientes.

Confiamos en que la administración Alvarado, la Asamblea Legislativa y el sector privado den a la puesta en práctica de un plan eficaz y sostenible de reactivación económica la prioridad que merece. Esperamos saber de ese plan cuanto antes.