24 junio

Más de 70 organizaciones y casi 500 firmantes de 119 países, incluidos 13 premios nobel y 62 exjefes de Estado o de Gobierno hacen un oportuno llamado a defender la democracia durante la pandemia.

El documento, promovido por IDEA Internacional y su secretario general, el exvicepresidente Kevin Casas, explora las amenazas de la covid-19 para la democracia liberal.

Y solo dentro de la democracia es posible encontrar un equilibrio sostenible entre la lucha contra la pandemia y la protección de la seguridad económica.

La pandemia sirve de excusa a los regímenes autoritarios para silenciar la crítica y acrecentar su dominio, pero gobiernos de raíz democrática también acumulan poderes de emergencia, restrictivos en cuanto a los derechos humanos, para combatir la pandemia, dice el documento.

La preocupación se extiende a la adopción de métodos de vigilancia divorciados del marco legal, la supervisión parlamentaria y límites temporales para el restablecimiento del orden constitucional.

“La represión no ayudará a controlar la pandemia. Silenciar la libre expresión, encarcelar a disidentes pacíficos, suprimir el control legislativo y cancelar elecciones indefinidamente nada harán para proteger la salud pública. Por el contrario, esas agresiones contra la libertad, la transparencia y la democracia dificultarán las respuestas rápidas y eficaces a la crisis…”, advierten los firmantes.

El llamado rehúsa entender como coincidencia el inicio de la pandemia en una sociedad donde el libre flujo de información encuentra difíciles obstáculos y el gobierno castigó a quienes advirtieron sobre los peligros del virus.

“Cuando las voces de los ciudadanos responsables son suprimidas, los resultados pueden ser mortales, no para un país, sino para el mundo”.

Sobre todo, el documento previene contra las proclamas de superioridad del autoritarismo en su respuesta a la pandemia.

Muchos de los países más exitosos en la lucha contra el virus son democráticos y solo en ellos es posible el libre flujo de información, el debate público basado en hechos y la voluntaria participación de la sociedad en el esfuerzo sanitario.

Los firmantes enfatizan, con acierto, el papel de la libertad de prensa como proveedora de la información necesaria para adoptar sólidas decisiones personales y familiares, escrutar la labor del gobierno y las instituciones públicas y contrarrestar la desinformación empeñada en desmembrar el tejido social.

Y solo dentro de la democracia es posible encontrar un equilibrio sostenible entre la lucha contra la pandemia y la protección de la seguridad económica.

Tampoco hay marco más adecuado para implementar una respuesta eficaz sin dejar de proteger los derechos civiles y políticos de la población.

La democracia no garantiza un gobierno competente, reconocen los redactores. En algunos casos, la respuesta de países democráticos no ha sido buena y han pagado un alto precio en vidas y bienestar económico.

Sin embargo, la democracia ofrece oportunidades de enmienda ausentes en los regímenes autoritarios.

“Solo mediante la democracia pueden las sociedades construir la confianza social que les permite perseverar en una crisis, mantener la resiliencia nacional frente a las dificultades, sanar profundas divisiones mediante la participación incluyente y el diálogo, y conservar la convicción de que el sacrificio será compartido y los derechos de todos los ciudadanos, respetados”.

El llamado, promovido por un costarricense, retrata con precisión la experiencia política de nuestro país, compartida con las naciones donde la libertad y la dignidad del ser humano son valores supremos. Por eso, nos sumamos a él sin reservas.