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Vacaciones para pegabanderas

Es necesario aprovechar los últimos cinco meses de la presente legislatura para tomar decisiones serias, entre ellas, el acuerdo con el FMI

Corre el rumor de que algunos diputados pretenden tomar vacaciones pagadas por los contribuyentes durante todo el mes de enero del 2022 para irse, mondos y lirondos, a trabajar en la campaña política.

Se me ocurren varios adjetivos para calificar una ocurrencia de este tipo, pero me parece que lo más moderado es señalar que sería inaceptable que el Congreso cierre en un momento tan inoportuno.

Fundamentales proyectos esperan que los legisladores finalmente se dignen a discutirlos, luego de meses de retrasos, excusas baratas, rabietas sin sentido, incongruencias y jugarretas salpicadas por el cálculo electoral.

Muchos diputados que golpearon la mesa exigiendo proyectos de reactivación económica desperdiciaron el período en que podían fijar la agenda legislativa sin aprobar aquellas iniciativas por las que tanto reclamaron.

Ahora, resulta imperioso aprovechar los últimos cinco meses de la presente legislatura para tomar decisiones serias en torno, por ejemplo, a los planes de ajuste fiscal negociados con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Tal vez algunos consideren que no sea oportuno resolver este asunto antes de que se aclare quién será el próximo presidente de la República, pero tanta dilación amenaza con pasarle una factura muy cara al país.

Recordemos la aguda desconfianza con que organismos financieros, agencias calificadores e inversionista suelen ver a aquellas naciones que no tienen sus finanzas en orden.

Pero también recordemos la necesidad que tiene el Estado de regular pluses salariales abusivos, ordenar el gasto y elevar los ingresos para evitar que se paralicen la obra pública, la inversión social y la innovación.

Además, todo parece indicar que será necesario ir a una segunda ronda electoral, prevista para el 3 de abril del año entrante, para definir quién será nuestro próximo gobernante. ¿En serio van a esperar tanto?

En vez de estar pensando en alargar su receso de fin de año, los diputados deberían estar negociando con el Poder Ejecutivo un cronograma de discusión y tramitación final de proyectos clave.

Ojalá los legisladores decidan aprovechar el valioso tiempo que les queda para ejercer con hidalguía la responsabilidad que les confirió el pueblo, en vez de convertirse en simples pegabanderas.

rmatute@nacion.com

Ronald Matute

Ronald Matute

Tiene amplia experiencia en la cobertura de temas políticos y sociales. Hasta el 2009 se desempeñó como editor de la sección de Sociedad y Servicios. Es licenciado en Periodismo por la UCR. Recibió el premio de La Nación como "Redactor del año" en 1999.