Cualquiera que logre ostentar la alta investidura del presidente de la República, ojalá no olvide solucionar el serio problema del déficit fiscal.

Por: Enrique Vargas Soto Hace 5 días

Siempre ha sido igual: los partidos políticos trazan sus programas y los ciudadanos escogen. Unos creen y otros no en sus propósitos o intenciones, pues siempre han sido y serán aproximaciones a lo que todos quisiéramos. No puede afirmarse que tales programas son falsos. Las propuestas nacen de las necesidades del país, de la realidad de sus problemas, complejos unos y sencillos otros. Pero no puede decirse, con mordaz espíritu negativo, que los aspirantes a gobernar desconocen las realidades nacionales. No se puede atribuir, a todos por parejo, una ignorancia total y propuestas sin fundamento.

Esto sería condenar, al peso de una crítica negativa y la desesperanza, a los votantes. De esta forma se sembraría en el sufragante la confusión, la duda y el abstencionismo. Por tanto, no debe adoptarse el pesimismo de pensar que los compromisos políticos se incumplen.

Tres con posibilidades. No olvidemos lo principal: el fortalecimiento del régimen democrático y el consecuente cúmulo de libertades de nuestra vida cívica. Mas vayamos a los tres candidatos con mayores probabilidades de triunfo: Juan Diego Castro, Antonio Álvarez Desanti y Rodolfo Piza.

El primero se arroga el derecho de ofender a magistradas, juezas y demás mujeres de la Corte Suprema de Justicia. Mujeres y hombres debemos rechazar dicha referencia. También habla con vehemencia de cambios, de los cuales quedó curado el país, gracias al brío inicial de la actual administración.

En cuanto a Antonio Álvarez Desanti, lo ampara un partido político muy organizado y consolidado y un equipo de economistas de prestigio, entre ellos, Eduardo Lizano, expresidente del Banco Central y de reconocida solvencia intelectual y moral. Tal vez a Álvarez Desanti le falta aclarar dónde está la persona humana.

En lo referente a Rodolfo Piza, cuya experiencia administrativa y profesional es muy precisa, cabe destacar su defensa de la familia, del Estado de derecho y su honradez. Escuchándolo, quizás le falta poner más énfasis en sus convicciones.

Gobernar este país y guiarlo a la adquisición de una mayor responsabilidad en la toma de decisiones, no es tarea fácil. Cualquiera que logre ostentar la alta investidura del presidente de la República, ojalá no olvide solucionar el serio problema del déficit fiscal. Aunque haya problemas, sí hay por quién votar.

El autor es abogado.