Iván Molina Jiménez. 20 enero, 2018

Arne Saknussemm, el célebre activista islandés que ha dedicado toda su vida a impulsar el Movimiento Global Anticorrupción (GAM por sus siglas en inglés), fue contratado por un filántropo costarricense para encontrar el secreto que acabaría, de una vez por todas, con la corrupción en Costa Rica.

Después de viajar por todo el planeta, leer toneladas de libros e informes y de entrevistar a cientos de especialistas en el tema, pertenecientes a las más reconocidas universidades del mundo, Saknussemm fue a la célebre favela de Rocinha, en Río de Janeiro, subió la peligrosamente empinada Montaña del Conocimiento y consultó con el gran sabio Yodinho.

“Maestro Yodinho –dijo respetuosamente Saknussemm–, estoy aquí porque necesito que me sea revelado el secreto de cómo acabar con la corrupción”.

Yodinho lo miró atentamente, con sus profundos ojos grises, mientras en su frente –como en la de la cortesana del poema de Rafael Alberti– se abría un ala pensativa. Luego de unos minutos, suspiró largamente y respondió como si cada palabra fuera una flor de fuego abierta en mitad de la noche oscura:

“Contratar al Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica debes, para que los casos de corrupción investigue, y así no encontrar más corrupción puedas”.

El autor es historiador.