Nuria Marín Raventós.   26 enero

La solicitud de desalojo a la Fundación Cadena Mayor demuestra la miopía de Casa Presidencial y la política con su peor cara. Olvida el gobierno que en la atención y apoyo a la temática de los adultos mayores necesitará de mucha ayuda, entre otras, de organizaciones de larga data y prolíferos frutos, como la Cadena Mayor.

Producto del aumento en la expectativa de vida y de las bajas tasas de fecundidad, estamos en una Costa Rica que, exponencialmente, contará con más adultos mayores. Lo que tomó en Francia 100 años, lo viviremos aquí en apenas 20. Hoy ascienden a 400.000 y en tan solo siete años aumentarán a 600.000. Para el 2050 superará el 20 % de la población.

Debemos promover un cambio de paradigma y un desarrollo integral activo que permita vivir el mayor número de años con la mejor calidad de vida

Dolorosamente, a esta población se le ha visto como una carga; lo demuestra la cantidad de adultos abandonados en hospitales o en las calles y el maltrato e irrespeto a sus derechos. Otro importante problema es la falta de profesionales e instituciones especializados en su atención.

Frente a esta realidad, debemos promover un cambio de paradigma y un desarrollo integral activo que permita vivir el mayor número de años con la mejor calidad de vida.

En sus 20 años de existencia esa ha sido la labor realizada por la Fundación Cadena Mayor, al trabajar sin banderas políticas en la recaudación de fondos para obras como el equipamiento de Servicios Integrales Geriátricos Ambulatorios (SIGA), caminatas, actividades de capacitación y esparcimiento.

Sus diversas campañas, entre ellas sobre abandono e indigencia, o la nueva generación de personas adultas, saludables e integradas social y tecnológicamente, han contribuido a la sensibilización y apoyo al cambio de paradigma.

La Cadena Mayor además ha sido un importante puente entre la empresa privada y las instituciones públicas, entre el adulto mayor, sus familias y comunidades, al trabajar en un pequeño espacio de 20 metros cuadrados que el gobierno quiere cerrar. ¡Ingratitud y ceguera!

En su accionar, el gobierno ha irrespetado a dos diputadas, una de ellas presidenta interina del Congreso, y ha desoído el llamado de 34 legislCambios en el IVM: una reforma social ineludibleadores. Estos son los mismos legisladores que necesitará para aprobar leyes de su interés. ¡Miopía pura!

El gobierno, sin duda, debe recapacitar su decisión y recordar que su labor no es restar, sino sumar.