Nuria Marín Raventós. Hace 6 días

Eastman Kodak vive un momento de gloria, catalogado por algunos como “el segundo acto más grande de la historia industrial” en Estados Unidos.

Gracias a un préstamo del Gobierno Federal por $765 millones, Kodak Farmacéutica será una de las grandes ganadoras de la coyuntura causada por la covid-19, porque es estratégica para que Estados Unidos sea menos dependiente de China.

Existen generaciones para quienes “el momento Kodak” era sinónimo no solo del resguardo de los más preciados recuerdos en una fotografía, sino también del liderazgo de una empresa cuyo dominio de las ventas de cámaras personales ascendía al 85 % del mercado, los rollos de película (film) llegaban al 90 % y la entrega de los Premios Óscar se celebraba en el teatro Kodak.

Todo ello se vino abajo debido a una estrategia errada de no lanzar al mercado la primera cámara digital, a pesar de tenerla (1974), con el fin de no canibalizar su negocio de rollos de película. Craso error.

La vertiginosa preferencia por lo digital y la masificación de teléfonos inteligentes con cámaras cada vez mejores condujo a la compañía a solicitar la protección del capítulo 11 (bancarrota) en el 2012, del cual salió un año después.

Reinventándose, los socios crearon Kodak Farmacéutica, y de ser solo una empresa fotográfica se transformó en una compañía dedicada a productos químicos, de ahí por qué el gobierno federal, amparado a la Ley de la Producción de Defensa le otorgó a Kodak el millonario préstamo en condiciones muy favorables (25 años) con el objetivo de garantizarse la producción en territorio estadounidense de ingredientes farmacéuticos activos, conocidos en la industria como API, materia esencial para el desarrollo de fármacos.

Si antes de la covid-19 existía preocupación por la creciente dependencia de la India y China en materia de abastecimiento de los API y su peso en la producción de genéricos, cuyo destino según un artículo de la BBC (4/6/20) era un 80 % la Unión Europea y un 70 % Estados Unidos, podemos entender que luego de la pandemia asegurarse el abastecimiento doméstico se convierta en un asunto de seguridad nacional, del cual sale gananciosa la empresa Kodak. Un ejemplo de reinvención que vale la pena estudiar.

La autora es politóloga.