Nuria Marín Raventós. 21 abril, 2018

Una vez más la Refinadora (que no refina) Costarricense de Petróleo está en las noticias. En esta ocasión, por el intento de cargar a los combustibles gastos que no corresponden, nombramientos que se saltan procedimientos y obras millonarias inconclusas. ¡Este monopolio debe desaparecer y la institución requiere cirugía mayor!

Anualmente, esta institución solicita un ajuste a la Aresep para financiar sus operaciones, lo que derivó en que tengamos que pagar ¢5 más por litro de gasolina y ¢4 por litro de diésel. Ante una nueva solicitud, la Aresep no solo revela que Recope intentó cargar a los combustibles la increíble suma de ¢88.572 millones en forma indebida, sino que, además, señala “errores” de fondo al presentar la solicitud de ajuste.

Es inconcebible que una institución que cuenta con más de 50 años de existencia y es una de las empresas más grandes de Centroamérica cometa este tipo de errores, ¿o será otra la razón y quería trasladarnos sus ineficiencias? Gracias a la Aresep, no sucedió.

Millonarias inversiones presentan atrasos de meses y hasta años, entre ellas destacan las inversiones en las mejoras al muelle petrolero, que debió ser inaugurado el año pasado y los nuevos tanques de almacenamiento.

¡Este monopolio debe desaparecer y la institución requiere cirugía mayor!

Ambos proyectos permitirían mejorar la capacidad de almacenamiento y además comprar a barcos más grandes, lo cual es muy positivo porque por economías de escala nos permitiría bajar la factura petrolera. Sin embargo, no deja de preocuparme que se repita lo que ha ocurrido en el pasado, que inversiones ineficientes significan aumentos de costos que se nos trasladan a los consumidores.

Lo último y muy grave ha sido la denuncia de la Procuraduría que manifiesta haber encontrado posibles faltas a la probidad en un concurso interno, cuyo objetivo era dejar nombrados (y asegurados) 10 directores de área, antes del cambio de gobierno sin las autorizaciones.

También grave ha sido la falta de visión para el desarrollo de alternativas energéticas, proceso que debería liderar Recope, para un país comprometido con el desarrollo sostenible, que debe ir a un servicio de transporte público no contaminante en el horizonte más cercano y a la prohibición de la importación de vehículos que utilicen combustibles fósiles. Es una decisión de cambiar en beneficio de todos.