Nuria Marín Raventós. 16 junio

El Foro Económico Mundial publicó un artículo escrito por Edson Franco, gerente del Zurich Insurance Group, en Brasil, donde dice que vivimos en una era de posverdad y cómo las empresas deberían tener un papel preponderante en la restauración de la confianza. A sus palabras agregaría: todos tenemos esa responsabilidad.

Para el autor, vivimos desafíos globales cada vez más interconectados, como la inteligencia artificial, los macrodatos, la automatización, el envejecimiento de la población, la inmigración, los cambios geopolíticos, entre otros, los cuales plantean riesgos sistémicos con potencial de un “colapso fuera de control o una abrupta transición a un nuevo statu quo deficiente”.

Lejos de debilitar, debemos fortalecer las instituciones democráticas para que estas sean eficientes y lleven bienestar a las personas

Cita cómo la confianza en las instituciones continúa deteriorándose (barómetro de confianza de la Consultora Edelman 2018) a lo que añado las conclusiones del Latinobarómetro del 2017, sobre el declive de la democracia, bajas sistémicas de apoyo, de satisfacción y sobre la percepción de los gobiernos.

Cómo no estar confundidos cuando en menos de una semana se mostró la inefectividad de la OEA, la confrontación de Trump con aliados históricos en el G-7 y su acercamiento con Kim Jong-un.

Desconfianza alimentada por escándalos como el de Cambridge Analytica y el uso de datos personales por parte de Facebook, o las noticias falsas para manipular procesos electorales.

Hay una justificada pérdida de confianza en la información, sus canales y fuentes, de ahí que, a pesar de los nuevos instrumentos, medios como este siempre serán importantes. Nuestra responsabilidad como líderes, desde la actividad que desarrollemos, sea en las empresas, academia, prensa o como generadores de opinión es colaborar para restablecer la confianza pública.

Liderar es educar. Se requiere recuperar una mayor claridad de principios y valores. Lejos de debilitar, debemos fortalecer las instituciones democráticas para que estas sean eficientes y lleven bienestar a las personas.

En la comunidad internacional requerimos organismos multilaterales más eficaces en la defensa democrática, la paz y seguridad internacionales y la defensa de los pueblos que sufren violación de sus derechos fundamentales, ejemplos hay muchos, pero los más recientes y cercanos son Nicaragua y Venezuela.