Nuria Marín Raventós. 26 septiembre

La muerte de Ruth Bader Ginsburg (RBG), magistrada de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, ícono y baluarte de la lucha por los derechos de las mujeres, convierte la integración de la Corte en uno de los temas más relevantes en la elección presidencial y en la lucha por el control del Senado.

En palabras de varios presidentes de los Estados Unidos, uno de los legados más significativos de la presidencia es influir en la orientación de la Corte, una decisión con capacidad de incidir mucho más allá del periodo presidencial.

El presidente es quien nomina a los magistrados, y al Senado le corresponde ratificar por mayoría simple. Después de Jimmy Carter, Donald Trump ha sido quien más jueces federales ha designado, y en la Corte Suprema ha nombrado dos magistrados, estableciendo una visión más conservadora.

Antes de la partida de RBG, el balance entre magistrados conservadores y liberales estaba 5-4, y el voto del presidente de la Corte, John Roberts, ha sido decisivo porque no siempre se apega a las líneas más conservadoras, de ahí el interés de Trump de asegurarse una contundente mayoría de 6 a 3.

A 38 días de las elecciones, al presidente no le será fácil forzar una ratificación y también puede operar como un bumerán en el ánimo de los votantes demócratas, muchos de los cuales están emitiendo sus votos por correo o de manera temprana debido a la covid-19.

La integración de la Corte es un hecho crucial para el 66 % de los seguidores de Biden, según Pew Research Center.

El futuro del Obamacare, cuya constitucionalidad está cuestionada, dejaría sin seguro a millones, una cuestión sensible, pero también lo es que los resultados electorales lleguen a la Corte, como sucedió en el 2000 (Bush vs. Gore).

Hay enojo en los demócratas y está fundamentado. En el 2016 el jefe de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, impidió la ratificación del nominado por Obama a nueve meses de las elecciones, argumentando que “los votantes deben decidir el destino de la Corte al elegir un nuevo presidente”.

Para algunos aspirantes republicanos al Senado, con estrechos márgenes en sus estados, el asunto podría ser el talón de Aquiles, esto explica el potencial que tiene el nombramiento para influir en quien gane el Senado.

La autora es politóloga.