Nuria Marín Raventós. 2 mayo

Las mujeres han sido la primera línea de defensa en los centros sanitarios y los hogares, y son el eslabón más golpeado de la economía. Esto nos legitima para ser protagonistas en la toma de decisiones en la agenda de reactivación.

Las mujeres representamos en la región el 50 % de los médicos y el 80 % de los enfermeros, quienes, haciendo la misma labor que sus pares masculinos, perciben un 28 % menos de remuneración. Por su elevada participación y exposición, son las más contagiadas, pese a que la enfermedad ataca con más fuerza a los hombres. Equipamiento insuficiente es parte del problema.

En cuanto a trabajo no remunerado en los hogares, las mujeres tenían una sobrecarga de 3 a 1 en relación con los hombres, ahora aumentada por el cuidado y educación de los niños y jóvenes confinados en sus casas, el cuidado y abastecimiento de los adultos mayores y el cuidado de los contagiados que no requieren internamiento. Todo esto se da luego de iniciado el año en condiciones muy desventajosas, con alto desempleo y alta participación en la informalidad, circunstancias que estoy segura se han agravado por su alta participación en industrias vulnerables a los cierres y el distanciamiento físico.

Pese a ser protagonistas y vulneradas por la crisis, el gobierno, que comenzó muy bien al integrar el primer gabinete con paridad de género, ha regresado a la mala práctica de omitir a las mujeres en los centros donde se toman decisiones. Para quienes recordamos la ignominia de la junta de notables sin mujeres, se repite el horror histórico de designar una comisión de alto nivel de economistas sin una sola mujer. Pésima señal, y que no se use como excusa que se nombró la nómina de distinguidos profesionales como le fue recomendada por la Unión de Cámaras, pues se pudo solicitar que la completaran con mujeres.

Sugiero al Consejo de Mujeres exigir ser incorporadas en cada uno de los órganos de toma de decisión que tendrán el poder en la asignación de presupuestos y la definición de prioridades en la agenda pos-covid-19 para crear oportunidades de empleo para las mujeres y su incorporación a la fuerza laboral. Estoy convencida de que la agenda de género debe estar en el corazón del crecimiento económico.

La autora es politóloga.