Nuria Marín Raventós. Hace 5 días

De múltiples maneras el 2020 lo recordaremos como aquel en el que desarrollamos resiliencia y reinvención, que nos ayudó a comprender mejor nuestras vulnerabilidades individuales y compartidas, así como que Darwin tenía razón: sobrevive no el más inteligente ni el más fuerte, sino el que tiene más capacidad de adaptación.

La covid-19 nos recordó la importancia de la salud y nuestra vulnerabilidad como seres humanos, pero también sobre responsabilidad compartida, pues el descuido de una persona puede convertirse en el contagio o muerte de un ser querido, un compañero de trabajo e incluso de personas desconocidas.

El 2020 nos obligó a hermanarnos a ritmos insospechados con la tecnología y transformó la virtualidad en una realidad diaria en las interacciones familiares y sociales, hasta convertirla en la herramienta imprescindible para la educación y el trabajo.

La zona de confort, madre de la resistencia al cambio, tuvo que ceder ante la necesidad de reaccionar y dar respuesta a difíciles retos, como la pérdida del empleo o la lucha por la supervivencia de un negocio al que se le ha dedicado una vida entera.

Todos seremos más fuertes, pues desde diferentes trincheras hemos vivido dificultades, nadie ha sido ajeno al temor e incertidumbre, a la amenaza a la salud propia y de los seres queridos, ni a la afectación del distanciamiento social.

Seremos también más agradecidos y tendremos más claras las prioridades de lo que realmente vale la pena.

Este es también un año que ha exigido reinventarnos, aprender tecnologías y habilidades que antes no necesitábamos; nos ha permitido abrir nuestras mentes a una nueva modalidad de vertiginoso cambio constante.

Nos hemos vuelto altamente creativos, y hemos diseñado nuevos productos, formas diferentes de brindar servicios virtuales personalizados y, para una mayoría, una literal inmersión en las ventas en línea o a domicilio.

Como nota de optimismo cierro con varias frases de Albert Einstein: “La crisis es la mejor bendición que puede suceder a las personas y los países, porque la crisis trae progresos”; “es en la crisis donde nacen la inventiva, los descubrimientos y los grandes estrategas”; y “quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado”.

La autora es politóloga.