Nuria Marín Raventós. 8 septiembre

Mientras en otros países la circulación de noticias falsas erosiona la democracia, en Costa Rica existe un mal mayor: omitir la verdad. Dicho en palabras más crudas: el recurrir a diferentes recursos para maquillar cifras.

Me sorprenden las palabras de un alto jerarca del gobierno cuando afirma: “La gente no cree que haya un problema fiscal grave”. Digo me sorprenden, pues, casualmente, el gobierno anterior utilizó diversas maniobras financieras para ocultarles la gravedad fiscal a los costarricenses, lo que se inició con el envío de un presupuesto que no incluía todos los compromisos existentes. ¿Falta de transparencia o cálculo electoral?

En materia económica, tarde o temprano los números rebasan por si solos todo maquillaje

Falló la administración Solís cuando dijo que durante los primeros dos años de gobierno no aumentaría los impuestos, con lo cual minimizó el problema fiscal y, así, pudo justificar los abultados aumentos en el presupuesto público en salarios y transferencias con lo que hizo un guiño a sus partidarios a costa de todos los costarricenses.

Falló la administración Solís cuando ocultó la falta de liquidez del gobierno para pagar los últimos aguinaldos, antesala de lo que hoy estamos sufriendo, y recurrir al endeudamiento a corto plazo dejando la papa caliente al gobierno siguiente.

Falló la administración Solís cuando hizo giros en los meses de febrero y marzo para la atención de la deuda pública sin contar con los recursos presupuestados y, además, no informar de inmediato a los órganos correspondientes: la Asamblea Legislativa y la Contraloría.

Falló la administración Solís cuando incrementó aún más la deuda nacional, esta vez en $1.000 millones recurriendo a los caros recursos del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR), justificando luego que lo hacía por razones preventivas y disuasivas cuando lo hizo, como lo han denominado respetados economistas, “para la foto” y proyectar artificialmente una falsa sensación de estabilidad.

En materia económica, tarde o temprano los números rebasan por si solos todo maquillaje, y como lo dice el adagio popular “la jarana sale a la cara”. Eso es lo que hemos estado viendo en los últimos días, cuando se ha hecho pública la triste realidad fiscal, la cruda verdad eliminó los cosméticos con que se quiso cubrir, por eso no debe sorprender que la gente no crea que hay un problema fiscal si se pretendió ocultar.