Nuria Marín Raventós. 6 octubre, 2018

Una de las mayores responsabilidades de la presidencia de Estados Unidos es incidir en la integración y cambio ideológico de la Corte Suprema de Justicia. La ratificación de Brett Kavanaugh por el Senado aseguraría una inclinación a la derecha por varios lustros.

Para la ratificación, los republicanos cuentan con una exigua mayoría en el Comité Judicial (11-10) y en el Senado (51-49), control que podría cambiar tras las elecciones de medio período, en noviembre, de ahí su sentido de urgencia.

¿Es posible que en el contexto del movimiento #METOO se repita la historia de Anita Hill 27 años después?

A un proceso per se complejo y partidario se le ha agregado un ingrediente más, doloroso y delicado, como es la denuncia de tres mujeres de haber sido víctimas sexuales de Kavanaugh, ellas son: Deborah Ramírez, Julie Swetnick y Christine Blasey Ford.

El Comité escuchó solamente el testimonio de Ford, profesora universitaria e investigadora de Stanford, y a la defensa de Kavanaugh. Al día siguiente, votaron siguiendo la línea partidaria: 11 a 10, a mi juicio una precipitada elección en el marco de las graves acusaciones y el terrible mensaje que mandaba a las víctimas sexuales.

Pocas horas después, el senador republicano Flake, de quien se dice tiene aspiraciones presidenciales para el 2020, logró posponer la elevación al pleno, en espera de una investigación del FBI a la que se concedió máximo siete días. Lo bueno de la investigación se demerita con el plazo concedido. ¿Empatía o pantalla?

Resulta revelador que 300 graduados del mismo colegio de Kavanaugh, el Georgetown Preparatory, de élite solo para hombres, hayan circulado una carta de apoyo a Ford donde le dicen “Te creemos” y el reverendo James Van Dyke, presidente del colegio, haya admitido que “es hora de hablar honesta y francamente (…) sobre el respeto a los otros, especialmente, a las mujeres y a otras personas marginadas”.

La fraternidad Delta Kappa Epsilon, que cuenta con cinco expresidentes de EE. UU. entre sus miembros y en la cual Kavanaugh participó, ha pasado de abrir puertas y ser un “más” a ser “un menos”, por conductas misóginas y racistas de algunos miembros.

¿Es posible que en el contexto del movimiento #METOO se repita la historia de Anita Hill 27 años después? En lo positivo, resalta el pedido de la American Bar Association, de posponer la elección, pero en lo negativo destacan las mofas de Trump a Ford.