Nuria Marín Raventós. 22 junio

Al inaugurar la nueva terminal de contenedores de APM Terminals, Costa Rica se puso en el mapa de los países con las más modernas facilidades portuarias. La obra podría ubicarnos como un hub en la región, atraer negocios a los cuales en el pasado el país no habría podido aspirar por carecer de la infraestructura necesaria. La llegada del megapuerto prometía dejar atrás años de ineficiencia, tiempos muertos, retrasos en la operación de carga y descarga y, lo más serio, altos costos para las exportaciones e importaciones. Un verdadero cuello de botella para el desarrollo.

Varias semanas después de su entrada en operación, esas expectativas están lejos de alcanzarse y, por el contrario, ha sido decepcionante lo ocurrido. Algunos de los problemas, como largas filas, saturación de vías, caída de carga al mar e incluso la falla eléctrica, por la cual fueron suspendidas las labores por varios días, se pueden enmarcar dentro de un margen razonable por estar empezando. Habríamos pensado que por la experiencia y el prestigio del operador no ocurrirían, pero, en todo caso, presumimos que son subsanables y en poco tiempo la operación será fluida y eficiente.

Existe, sin embargo, una gran preocupación por otros problemas de fondo que no responden a la etapa de arranque y, por ello, dejan de ser coyunturales para volverse permanentes. Eso sí es grave. Según mi criterio, lo más serio es que con APM Terminals se han incrementado las tarifas hasta en un 100 %. Estando mi familia en la actividad bananera, cito datos del sector por conocerlo mejor, pero el caso se repite en otras actividades. El costo por caja estaba en $0,21 y ha llegado a $0,44. Señala Corbana que las tarifas son "las más caras de la región”.

Es urgente que las autoridades regulatorias tomen medidas porque en una recesión, como la que estamos viviendo, perder competitividad en mercados internacionales significará menos ventas, y eso redundará en menos empleos y encarecer nuestras importaciones subirá las materias primas y la inflación. Planteadas así las cosas, resulta inaceptable que la nueva y moderna terminal termine siendo más cara e ineficiente que la otrora criticada Japdeva.

La autora es politóloga.