Columnistas

Reforma electoral necesaria

El tiempo entre la primera y la segunda ronda debe acortarse para no paralizar al país durante el tiempo entre una y otra

Independientemente de quien resulte elegido presidente, el país debería considerar una reforma constitucional que acorte el proceso electoral para dar al ganador más tiempo para la toma de decisiones y que disminuyan los meses de paralizante incertidumbre.

Según el artículo 138 de la Constitución Política, si ninguno de los candidatos obtiene un mínimo del 40% de los votos válidamente emitidos el primer domingo de febrero, corresponde ir a una segunda votación el primer domingo de abril. Por ello, es que votamos este domingo 3 de abril.

Como lo muestran las últimas elecciones y el fraccionamiento de las fuerzas políticas, tal parece que ir a una segunda ronda, lo cual ha sucedido en cuatro ocasiones y en las últimas tres consecutivas, es la nueva normalidad, y ese lapso de dos meses tiene implicaciones políticas y económicas, pues posterga el letargo en el que caen las instituciones y genera retraso de las decisiones de inversión debido a la incertidumbre electoral.

Para un nuevo gobierno, el acortamiento de la brecha entre la primera y la segunda ronda es conveniente para no tener que precipitar las grandes decisiones.

A manera de ejemplo, en estas elecciones el tiempo entre el día de la elección y el 8 de mayo serán tan solo 35 días, lapso en el cual el nuevo mandatario deberá integrar el gabinete y nombrar las presidencias ejecutivas; deberá definir varias centenas de puestos en la administración y preparar los primeros decretos ejecutivos.

Para quienes sean invitados por la presidencia a ser parte de la administración entrante, significa dejar sus actuales responsabilidades, renunciar y tomar decisiones de carácter personal y familiar, que no siempre son sencillas en una ventana tan corta, como lo son esos 35 días, por ejemplo, un traslado de domicilio. Como país, podríamos perder el valioso talento que no pueda aceptar un cargo por la premura de la designación.

Por todo lo anterior, creo que la nueva legislatura deberá considerar la conveniencia de una reforma constitucional que acorte la distancia entre la primera y la segunda ronda electoral.

Los primeros meses de todo gobierno son vitales. Lo inteligente es facilitar esa labor con la integración de un gobierno con las personas mejor preparadas.

nmarin@alvarezymarin.com

La autora es politóloga.

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