Eduardo Ulibarri. Hace 2 días

En su breve libro Filosofía de la educación, publicado en 1940, el filósofo y educador costarricense Moisés Vincenzi escribió una frase que no expira: “Dígase ahora si es posible renovar al hombre sin mejorar la escuela; si hay medios de superar los fundamentos de la escuela sin producir maestros que sean capaces de saber, al menos de forma relativa y provisoria, los rumbos sustanciales de la cultura”.

Puede parecer muy ambicioso aspirar a tanto, pero ninguna sociedad debe renunciar a la buena educación, centrada en maestros e instituciones de calidad, como vía para la superación humana. Por esto, la decisión de hacer más rigurosos los concursos para contratar educadores, anunciada por el MEP, tiene alto potencial renovador. Como tal hay que celebrarla y apoyarla, aunque en su ejecución surjan zancadillas, problemas y rechazos.

Según informó La Nación, el sistema incluye dos pilares: 1. Otorgar más puntos, en todos los casos, a los concursantes que provengan de carreras acreditadas por el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (Sinaes) y, en preescolar, a quienes demuestren mayor dominio del inglés. 2. Exigir a quienes pretendan enseñar este idioma un nivel más alto que el establecido hasta ahora. Lo veo como un intento para impulsar una mejora educativa desde la base: la calidad de los educadores.

En este momento, gran cantidad (si no la mayoría) de los aspirantes a plazas provienen de universidades privadas, pero solo 7 de sus muchas escuelas de educación están acreditadas; en cambio, en las estatales son 28. Esto es apenas un indicio del gran reto que implica mejorar la calidad de los docentes y la necesidad de mecanismos que, al establecer filtros más rigurosos, hagan que los estudiantes presionen por más acreditaciones y mejor calidad en su formación.

De lo anterior a conocer los “rumbos sustanciales de la cultura” hay mucho camino, pero puede acortarse. Romper el círculo vicioso de títulos fáciles para obtener trabajos seguros sin mayores requisitos, es un excelente comienzo. El siguiente paso deberían ser pruebas de contenido a los aspirantes a enseñar cualquier materia y evaluaciones a lo largo de su desempeño. Así, nos acercaríamos más a la aspiración de Vincenzi. ¿La compartirán los gremios?

Twitter: @eduardoulibarr1

El autor es periodista.