Columnistas

Radar: Uber, los taxis y nosotros

El fin debe ser equiparar las condiciones entre los actores de la llamada “economía colaborativa” y quienes operan, en los mismos ámbitos, bajo regulaciones estatales tradicionales.

Ni glorificar a Uber ni satanizar a los taxis. La solución está en otra parte; pasa por desafíos técnicos, jurídicos y políticos, pero no debe postergarse más porque lo que está de por medio no es solo zanjar una agria disputa y normalizar una dimensión del transporte público, sino tomar medidas que nos preparen racionalmente para modelos económicos y laborales disruptivos, que avanzan mediante las nuevas tecnologías y desafían las normas tradicionales.








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