Eduardo Ulibarri. 2 mayo

Los pronósticos sobre la política son riesgosos. Por esto, prefiero compartir un diagnóstico: hemos avanzado en madurez para lograr acuerdos sobre lo común sin deponer diferencias sobre el resto. Hasta dónde llegaremos, es la gran interrogante, pero las señales son buenas. La primera fue el acuerdo Alvarado-Piza y la integración de un gabinete diverso; luego, vino el primer Directorio legislativo multipartidista, al cual siguieron avances en varios proyectos fundamentales. La última, y muy relevante, fue la de anteayer en la Asamblea Legislativa.

No me refiero tanto a la fluidez de las votaciones para elegir un Directorio con representación de cinco fracciones, ni a la decisión de elegir presidente al liberacionista Carlos Ricardo Benavides, persona serena, experimentada y responsable. Todo esto es clave, pero lo que otorga al desenlace una calidad democrática mayor es que los acuerdos se fundamentan en una convergencia sustantiva sobre objetivos, no en una simple distribución de puestos.

Organizados en seis ejes (económico, social, ambiental, reforma del Estado, infraestructura y seguridad) el compromiso incluye temas de gran calado. Entre ellos están el endeudamiento externo (eurobonos), la educación dual, el uso del plástico, el impulso a las energías limpias, la regulación de las huelgas en servicios públicos, la reforma del empleo estatal, el fortalecimiento de las concesiones, la aplicación de tecnologías de información para luchar contra la delincuencia y la agenda para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en sí misma, una ruta para la reactivación económica.

El documento cuenta con el aval —por el momento en pleno— de las fracciones del PLN, el PAC y Restauración Nacional, a las que se unen dos diputados de Integración Nacional y dos del Republicano Social Cristiano. Lástima que el PUSC, por un juego corto y arcaico (política 1.0), quedara fuera del acuerdo y del Directorio. La decisión sorprende más si recordamos que algunas de sus mejores cabezas están en el gabinete. ¿Se habrá convertido en una hidra desorientada? Aún está por verse. Al menos, presumo que coincidirá con los propósitos concertados y ayudará a impulsarlos, por el bien del país y del propio partido.

@eduardoulibarr1

El autor es periodista.