Eduardo Ulibarri. 14 noviembre

Sobre la base de una cultura democrática, debilitada, pero aún robusta, y de una estabilidad social con raíces profundas y prestaciones amplias y de razonable eficacia, Costa Rica enfrenta una “carrera” vital para el futuro. El reciente Informe del Estado de la Nación respalda mi apreciación, aunque no coincidamos en la totalidad del análisis.

Estos y otros avances no han sido “inesperados”, como dice el informe, sino producto de la composición legislativa, la actitud del Ejecutivo, el debilitamiento de gremios intransigentes y transformaciones en las dinámicas ciudadanas.

Se trata de lo siguiente: por coyunturas políticas, durante esta administración el binomio Legislativo-Ejecutivo ha tomado una serie de decisiones estructurales indispensables para evitar una crisis e impulsar nuestro desarrollo y gobernabilidad. Pero sus frutos no son inmediatos. En el ínterin, retos agudos, como la desaceleración económica, el desempleo y las expectativas insatisfechas, han generado carencias y mayores reclamos. La gran incógnita (o “carrera”) es qué avanzará con mayor rapidez: si el producto de los cambios o el efecto de los problemas.

La reforma fiscal nos alejó del despeñadero y creó condiciones para la estabilidad económica, la sanidad de las finanzas públicas y el crecimiento a mediano plazo, pero, en lo inmediato, redujo el consumo privado y aportó a la desaceleración. Sin embargo, las últimas noticias sobre crecimiento y el éxito en la colocación de deuda externa sugieren que los efectos positivos podrían venir antes de lo pensado. La reforma al reglamento legislativo ha mejorado sus dinámicas internas. La agenda de adhesión a la OCDE avanza con agilidad, pese a obstáculos; se ha abierto el camino para las alianzas público-privadas en infraestructura y estamos a las puertas de una necesaria regulación de las huelgas.

Estos y otros avances no han sido “inesperados”, como dice el informe, sino producto de la composición legislativa, la actitud del Ejecutivo, el debilitamiento de gremios intransigentes y transformaciones en las dinámicas ciudadanas. Quizá, más bien, fallaron algunas de sus herramientas analíticas.

Para ganar la carrera desde los resultados, es clave la madurez de los actores sociopolíticos, la atención de problemas específicos y la capacidad de gerenciamiento del gobierno. Lo ideal es que se prolonguen, pero conforme se acerque la campaña política nacional será más difícil. La carrera, también, es contra el calendario electoral.

Twitter: @eduardoulibarr1

El autor es periodista.