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Radar: Hora de ratificar el Acuerdo de Escazú

El compromiso es un paso en la dirección adecuada, una forma de que otros emulen lo que Costa Rica ya practica

Supongo que quienes rechazan el Acuerdo de Escazú no han leído el Acuerdo regional sobre el acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia en asuntos ambientales en América Latina y el Caribe, nombre oficial del documento. Yo lo hice hace dos años; por esto, considero que debe ser ratificado lo antes posible. La mora nacional es doblemente lamentable: por la importancia intrínseca del instrumento y por nuestro liderazgo en la materia.

La reunión donde se suscribió este primer convenio ambiental del hemisferio se celebró en Escazú en setiembre del 2018. Costa Rica y Chile fueron los impulsores. Ayer, Día de la Tierra, entró en vigor, tras completarse las ratificaciones necesarias. Entre ellas brillan por su ausencia la nuestra y la chilena, cuyo gobierno ni siquiera lo ha firmado. Argumenta que contiene «ambigüedades» que podrían chocar con su legislación.

El nuestro sí lo suscribió, pero tardó dos años y medio en enviarlo para la ratificación legislativa. Al fin lo ha hecho. Para sorpresa de nadie, algunos diputados quieren bloquearlo. No aportan razones, sino frases hechas; por esto, sospecho que su móvil se nutre de ignorancia, mezquindad y anacronismo.

Los cuatro pilares del acuerdo son garantizar el acceso a la información y favorecer en acceso la justicia en temas ambientales, propiciar la participación en decisiones «que tengan o puedan tener un impacto significativo sobre el medio ambiente, incluyendo cuando puedan afectar la salud» y proteger a sus defensores. Todo lo anterior ya está plenamente reconocido por nuestra legislación y la jurisprudencia de la Sala Constitucional. Es decir, hemos sido pioneros en los cuatro pilares. Por esto, impulsamos el Acuerdo, y por esto resulta vergonzoso que otros 12 países hemisféricos se adelantaran en ratificarlo. El déficit es tanto político como —y no exagero— moral.

Nuestro futuro, y el del mundo, será ambientalmente responsable o no será. Este acuerdo es un paso en la dirección adecuada; una forma de que otros se comprometan con lo que Costa Rica ya practica y, así, aporten al objetivo global compartido. Enterremos la miopía y el oportunismo. Guardemos el espejo retrovisor. Pongamos la vista en el horizonte y, sobre todo, en los derechos de las nuevas generaciones.

Correo: radarcostarrica@gmail.com

Twitter: @eduardoulibarr1

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