Fernando Durán Ayanegui. 13 febrero
Dolly Parton.
Dolly Parton.

Intentemos un homenaje que nunca llegará a conocimiento de la homenajeada, a diferencia de tantos que se dispensan a mares a quienes están en la posición de devolverlos con favores calculados y alcanzan proporciones epidémicas durante las campañas electorales. De paso, aprovechemos para agradecer al expresidente León Cortés el haber inventado la expresión «pasar la brocha», que figura en el diccionario como equivalente a «dar coba».

La música es un país que conozco solo por visitas turísticas, pero puedo traer a cuento a una gran estrella de la música popular. Me quito simbólicamente el sombrero ante la cantante estadounidense de música country Dolly Parton, muy conocida por la belleza de su voz, por sus singulares dotes físicas y porque el primer mamífero nacido por clonación —una oveja, ¿recuerdan?— recibió el nombre de Dolly en su honor. Nació en Sevierville, Tennessee, y creció en condiciones de extrema pobreza, agudizadas por el hecho de que las compartió con 11 hermanas y hermanos en una humilde cabaña. El relato de su vida le corresponde, más bien, a un suplemento cultural, pero basta con lo señalado para imaginar cuán difícil le resultó llegar a ser compositora, cantante, empresaria, productora cultural y presentadora de televisión, tanto o más famosa que su coterráneo Elvis Presley.

En mis tiempos en Massachusetts, entre una y otra chamusquina química, me entretuve escuchándola cantar, y conversaba con un galés compañero de laboratorio a propósito de su idea —probablemente equivocada— de que ella le imprimía dulces tonalidades célticas a la música country. Dolly Parton llegó a amasar una fortuna considerable, aunque moderada dentro de los cánones actuales, y un día de estos me enteré de que en su estado natal se le aprecia tanto que, si fuera católica, la tendrían por canonizable.

Por buenas razones. Sin ser escritora contribuye a fomentar el hábito de la lectura entre cientos de miles de niños y niñas de Tennessee que reciben cada año, gratis, los libros infantiles de la «colección Dolly» que ella escoge para hacérselos llegar a lo largo de la infancia. Y, por añadidura, al ser autorizada recientemente la vacuna Moderna contra la covid-19, los investigadores revelaron que, para su desarrollo, fue crucial una donación millonaria hecha por la cantante.

El autor es químico.