Velia Govaere. Hace 6 días

La retórica política es arte de palabras que se lleva el viento. Junto con la democracia, nació la demagogia. Lo que se dice un día, se reniega otro. Pocas veces, al día siguiente. A no ser en Alemania.

El 29 de enero del 2020, Schäuble, presidente del Bundestag, al evocar Auschwitz, dijo que la atrocidad nazi comprometía a la generación actual a reparar el daño causado a “todos aquellos que pudieron escapar de la muerte en el Holocausto y a sus descendientes ". ¡Qué conmovedor!

Eso fue miércoles. El jueves, Schäuble y su coalición de gobierno bloquearon una ley de expedita restitución de ciudadanía a los descendientes de judíos privados de su nacionalidad por los nazis. ¡Qué vergüenza!

De hecho, los descendientes de judíos expatriados tienen titularidad constitucional del derecho a restitución de la ciudadanía alemana (art. 116 (2) del Grundgesetz). Pero del dicho al hecho, hay mucho prejuicio alemán en el trecho.

En la práctica, es un calvario de trámites, condicionalidades y exclusiones. Algunas ridículas, como que ambos ascendentes judíos hayan sido alemanes. Algo así como que el derecho a la renacionalización fuera solo para judíos alemanes de “raza pura”. ¡Por Dios!

Es una vieja polémica, penosa por el mero hecho de existir. En el 2019, Seehofer planteó que dos decretos de modificación de la ley de ciudadanía lo resolvían todo. Los decretos fueron emitidos y no cambió nada. Los descendientes siguieron como simples solicitantes y no como titulares incondicionales de ese derecho. Por eso, todos los partidos de oposición se unieron en una propuesta de Los Verdes para un expedito reconocimiento de ciudadanía. La coalición de gobierno la bloqueó.

Si yo fuera judía, no tendría especial inclinación por Alemania. Pero muchos descendientes de judíos expatriados quieren probar fortuna como alemanes y se encuentran en el limbo burocrático. Alemania debería considerarse honrada de que un descendiente del Holocausto ponga en el mapa de sus intenciones recuperar esa ciudadanía.

"La historia no da instrucciones para la acción, pero si se asume con seriedad, se agudiza la sensibilidad para los acontecimientos del presente”, dijo Schäuble, el miércoles. El jueves se demostró una censurable inconsistencia.

La autora es catedrática de la UNED.