Michael Froman y Rajiv Shah. 25 enero

NUEVA YORK– En el último siglo, la ciencia ha revolucionado la medicina y la agricultura, particularmente para los más pobres. Testimonio de ello son el tratamiento del anquilostoma (o “gusano ganchudo”) y la revolución verde.

Mirando hacia el futuro, la ciencia de los datos tiene un potencial incluso mayor de revolucionarlo todo, desde cómo tratamos las enfermedades hasta el desarrollo de economías más inclusivas.

La historia nos muestra que cuando el poder de la ciencia y la tecnología se centra en los grandes desafíos de la sociedad, se pueden mejorar millones de vidas.

Pensemos en cualquier problema del mundo actual: los incendios sin control que devastan Australia, la epidemia de opioides que asola comunidades pobres en Estados Unidos, la peor crisis de refugiados del planeta desde la Segunda Guerra Mundial.

Para enfrentar estos y otros problemas, desde la pobreza y la desigualdad hasta la conservación y el cambio climático, es necesaria la aplicación responsable de datos y las conclusiones a las que estos pueden llevar.

Rezago civil. Sin embargo, aunque ha habido grandes avances en el ámbito de la ciencia de los datos en el sector privado, muchas organizaciones ciudadanas y sociales se están quedando atrás.

Con un apoyo adecuado, podrían aprovechar el análisis de datos para hacer avanzar y dar más velocidad a su trabajo, con lo que se beneficiaría a más personas.

Justo el año pasado, nuestras dos organizaciones —Mastercard y The Rockefeller Foundation— se comprometieron a ayudar a cerrar esta brecha. Todas las organizaciones podrían alcanzar su pleno potencial si se adaptan al impulso motor que representa la ciencia de los datos.

Afortunadamente, los innovadores de este campo ya están haciendo parte de esta tarea. La organización de voluntarios DataKind, por ejemplo, ha conectado asociaciones sin ánimo de lucro con científicos de datos del sector privado para solucionar problemas que enfrenta la comunidad de trabajadores de la salud comunitaria.

Community Solutions, organización no gubernamental presente en más de 80 ciudades y condados estadounidenses, hace uso de la ciencia de los datos para abordar la indigencia y la falta de techo. Y Benefits Data Trust, organización nacional de beneficencia con sede en Filadelfia, aprovecha el poder de la inteligencia artificial para ayudar a millones de familias estadounidenses de bajos ingresos a acceder a los beneficios sociales a su disposición.

Buen uso social. Los conocimientos derivados del estudio de los datos también se han utilizado para ayudar a alcaldes de todo Estados Unidos a diseñar estrategias de crecimiento económico inclusivo, así como para que las autoridades de Gobierno en el continente africano predigan las ubicaciones y las causas de embarazos de riesgo en comunidades rurales. Y, no obstante, estas iniciativas son meramente un punto de partida, no el destino final. Falta muchísimo más por hacer.

La transformación del papel de los datos para responder a los grandes problemas sociales y económicos no es una tarea que pueda hacer una persona u organización por sí sola. Tenemos que desarrollarla a partir de los éxitos de quienes nos antecedieron.

En el 2002, un grupo de emprendedores sociales innovadores, junto con activistas de la lucha contra la pobreza y el músico de rock y filántropo irlandés Bono, lanzaron DATA.org, una iniciativa benéfica que apuntaba a aliviar la deuda, combatir el sida y reducir las desigualdades del comercio en África.

En lo que finalmente se convirtió en la Campaña ONE, impulsaron el apoyo al alivio de la pobreza al centrarse en datos del mundo real y al promover enfoques basados en la evidencia para conseguir el desarrollo.

En esos momentos, estas iniciativas fueron pioneras en reconocer el poder de los datos para dar respuesta a los grandes retos de la sociedad. Colaborando con millones de activistas de todo el planeta, la coalición que formó DATA.org facilitó la cancelación de $100.000 millones de deuda externa de los países pobres, recaudó $50.000 millones en contribuciones para la salud y la ayuda para el desarrollo, y presionó para que se firmaran acuerdos comerciales que ayudaron a millones de familias vulnerables.

Gran brecha. Pero, si bien los datos son ubicuos y las oportunidades que ofrece la revolución de los datos son incluso mayores, no todos están en posición de beneficiarse de ellos por igual. Una vez más, necesitamos un esfuerzo atrevido para cerrar la brecha y asegurarnos de que los más vulnerables no queden atrás.

Con ese desafío en mente y el apoyo de los fundadores originales de DATA.org, The Rockefeller Foundation y Mastercard están relanzando DATA.org para que sirva como plataforma para establecer relaciones de colaboración que amplíen más todavía el impacto social de la ciencia de los datos y asegurarnos de que las organizaciones ciudadanas y sin ánimo de lucro estén bien posicionadas para aprovechar esta revolución.

Con el relanzamiento de la plataforma esperamos utilizar los datos para tratar la falta de vivienda, mejorar el acceso a los beneficios sociales y apoyar a los trabajadores de la salud en todo el mundo.

Aquellos que están en la primera línea de la lucha por mejorar la salud pública, acabar con la pobreza y solucionar muchos otros problemas tendrán un mejor acceso a científicos de datos que puedan ayudarles a elevar al máximo su impacto.

Lo que es más importante, esto se hará de una manera que acerque a más personas y organizaciones para producir un cambio social positivo, al tiempo que se atiene a los principios de uso responsable de los datos.

Ampliar el campo de la ciencia de los datos para que tenga un impacto social es un esfuerzo global que debe ser compartido por todos.

Será necesaria la colaboración de los múltiples sectores para asegurarnos de que los cerca de 2,5 quintillones de bytes de datos que se producen cada día beneficien a la sociedad. Tal como DATA demostró el potencial de las políticas basadas en la evidencia para el desarrollo hace 18 años, el relanzamiento de la plataforma creará un nuevo impulso para hacer frente a los mayores retos del mundo.

La revolución de los datos nos debe beneficiar a todos. Juntos podemos hacer del 2020 el año en que las relaciones de colaboración comenzaron a extender la promesa de una economía impulsada por datos a cada uno y en todo lugar.

Michael Froman: representante de Comercio de EE. UU. durante la administración del presidente Barack Obama, es vicepresidente y jefe de crecimiento estratégico de Mastercard.

Rajiv Shah: es presidente de The Rockefeller Foundation.

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