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Página quince: Las mujeres rurales pueden impulsar las recuperaciones verdes

Un mayor alfabetismo digital permitiría a las mujeres desempeñar un papel más preponderante en el sector de energía renovable

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BANGKOK– A esta altura, la mayoría de los países en Asia y el Pacífico han propuesto algún tipo de paquete de recuperación pospandemia. Muchos incluyen inversiones en sostenibilidad, algo que las Naciones Unidas ha exigido a los gobiernos en repetidas oportunidades.

Algunos planes solo incluyen totales de presupuesto, mientras que los responsables de las políticas todavía tienen que asignar el gasto.

Más allá de su actual profundidad en el detalle, todos los programas de recuperación de la región omiten un sector demográfico clave: las mujeres rurales.

A menos que los gobiernos rápidamente incluyan una perspectiva de género en sus prioridades de gasto, este grupo grande y vital quedará rezagado, y el impacto económico de los programas oficiales no alcanzará su potencial.

Dicho desenlace no haría más que añadir leña al fuego, literalmente. Las economías rurales, que ya tenían un colchón financiero más débil y menos acceso a los servicios públicos que las zonas urbanas, se han visto acorraladas en tres frentes: la pandemia de la covid-19, la crisis económica relacionada y el avance implacable del cambio climático.

Asimismo, las mujeres han sufrido más que los hombres los efectos en cadena de la pandemia, por consiguiente, mayores pérdidas económicas y problemas de salud mental.

La clave para fomentar una recuperación pospandémica que beneficie a las mujeres rurales es crear empleos verdes que puedan capear las crisis climáticas y revitalizar el espíritu empresarial en sectores como la agricultura y la energía. Aquí, las pequeñas y medianas empresas dirigidas por mujeres desempeñarían un papel vital.

Fondos de recuperación. Cambios modestos en la manera como los gobiernos asignan fondos de recuperación y los priorizan, particularmente en inversión en energía renovable, mejorarían la vida a decenas de millones de personas.

En algunos países más grandes, como la India, donde los confinamientos, las cadenas de suministro alteradas y la pérdida de sustentos urbanos desataron una migración inversa hacia los pueblos, estos ajustes beneficiarán a mucha más gente.

Respaldar la energía verde es un objetivo fácil para los paquetes de recuperación. El desarrollo de energía renovable ya demostró ser resiliente a lo largo de la pandemia.

Inclusive con demoras en el transporte y la construcción, por ejemplo, proliferaron nuevos proyectos de energía renovable. Corea del Sur recientemente anunció que invertirá $43.000 millones en la construcción de parques eólicos marítimos.

La producción de electricidad a partir de renovables aumentó casi el 7 % en el 2020, pero esta no es la historia completa. Uno podría pensar de manera intuitiva que las mujeres y los hombres se benefician de la energía renovable básicamente de la misma manera, pero la realidad es muy diferente.

Conocer la realidad. En Asia y el Pacífico, normalmente son las mujeres quienes en realidad utilizan energía en un hogar, pero el sistema no está diseñado para ellas. En algunos países, como Bangladés, las mujeres no tienen acceso a energía renovable, porque esta está emplazada en zonas tradicionalmente reservadas para los hombres, como los mercados públicos.

Para rectificar esto, los gobiernos deben brindar incentivos, como subsidios y préstamos blandos, para la instalación de sistemas de energía renovable a pequeña escala en zonas rurales fuera de la red.

En Bangladés la Compañía de Desarrollo de Infraestructura Limitada ofrece subsidios directos y financiamiento mediante microcréditos para sistemas solares hogareños.

Los gobiernos también deberían respaldar las empresas conducidas por mujeres, que han resultado afectadas desproporcionalmente por la crisis de la covid-19.

Estudios realizados por el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en el proyecto EmPower, implementado de manera conjunta con ONU Mujeres y financiado por el gobierno sueco, demuestran que las empresas de pequeña escala dirigidas por mujeres se han visto perjudicadas por pérdidas de ingresos, limitaciones de los flujos de dinero y dificultades para atraer nuevas inversiones.

Como las mujeres en la región muchas veces son más activas económicamente en el sector informal, no están incluidas en la misma medida que los hombres en el financiamiento para la recuperación.

Los gobiernos, por tanto, deberían agregar un componente de género en los programas de recuperación, para que puedan apuntar de manera eficiente a todos los que los necesitan.

Alfabetización digital femenina. Una tercera solución simple es invertir más en promover el alfabetismo y las capacidades digitales entre las mujeres y las comunidades marginadas.

La división de género digital es grande. Las mujeres en países de ingresos bajos y medios tienen un 8 % menos de probabilidades que los hombres de tener un teléfono celular. Y, en el 2019, apenas el 48 % de las mujeres a escala global se conectaban online, comparado con el 58 % en el caso de los hombres.

Un mayor alfabetismo digital permitiría a las mujeres desempeñar un papel más preponderante en el sector de energía renovable de la región. Comprar, vender y rastrear el uso de energía en los hogares cada vez más se realiza online, y países como la India, Nepal y Bangladés ya utilizan plataformas digitales para agregar demanda de mercado y conectar a los consumidores con los proveedores de energía.

Entender mejor estas tecnologías les dará a las mujeres —ya sean agricultoras o emprendedoras minifundistas— la posibilidad de llegar a los mercados existentes (y expandirlos) para una producción de energía a pequeña escala.

Minirredes renovables. Estas iniciativas podrían generar otros beneficios también. Suministros de electricidad estables y confiables de minirredes renovables gestionadas por mujeres en zonas rurales podrían servir para alimentar torres de telefonía celular, por ejemplo, y contribuir a expandir la cobertura de los operadores de telecomunicaciones.

Los paquetes de recuperación enfocados en el género beneficiarían tanto a los gobiernos como a las empresas, y no solo en Asia y el Pacífico. Los responsables de las políticas fomentarían el desarrollo económico inclusivo y demostrarían un manejo social y ambiental, mientras que las empresas se beneficiarían de nuevos mercados y de una creciente población online dispuesta a pagar por bienes y servicios, y con recursos para hacerlo. Y nadie quedaría rezagado.

Parimita Mohanty: es oficial de administración de programa de Energía Renovable en la oficina regional para Asia y el Pacífico del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Annette Wallgren: es oficial de administración de programa de Género y Cambio Climático en la oficina regional para Asia y el Pacífico del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

© Project Syndicate 1995–2021

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