Guiselly Mora. 30 mayo

Este jueves se conmemoró el Día Nacional del Periodista Costarricense. Como profesionales, debemos sentirnos orgullosos de vivir en un país donde el ejercicio de nuestro oficio todavía cuenta con las garantías necesarias para no ser perseguidos ni encarcelados por buscar la verdad. Y, como pueden leer en la edición impresa de La Nación del 30 de mayo y, en la página en Internet, nacion.com, contamos con tribunales imparciales, cuyo aprecio por la libertad de expresión quedó demostrado en el fallo a favor de este diario por una querella entablada por una exfuncionaria del Banco Nacional.

Tenemos otras amenazas, como la pretendida en el gobierno de Luis Guillermo Solís para castigar con duras sanciones a los medios por publicaciones “contrarias a las buenas costumbres” y está hoy en debate un proyecto de ley para penalizar supuestos “crímenes de odio”, el cual contiene condenas por disentir, pensar diferente, cuestionar, etc. De aprobarse el proyecto, liquidarían el derecho a opinar.

Nuestra información será siempre veraz, equilibrada y de enorme interés público.

Por otro lado, afrontamos un desafío laboral. La forma de entregar el producto periodístico se ha transformado de tal manera que nos obliga a reinventarnos todos los días, a ser innovadores, a pensar con rapidez, pero a actuar después de un concienzudo análisis para no difundir noticias falsas. El periodista responsable nunca debe dejarse llevar por la primera impresión. Un gran reto para quienes cursan la carrera.

El periodista de hoy no es el mismo de ayer, sin duda, pero los principios fundadores de la profesión se mantienen incólumes, como se infiere de estas dos frases de destacados directores de dos grandes medios de Estados Unidos:

“Quiera Dios que el World se esfuerce siempre por alcanzar los más altos ideales, que sea a la vez una escuela cotidiana y un faro cotidiano, un maestro cotidiano y una tribuna cotidiana, un instrumento de justicia, terror para el delito, ayuda para la educación”, palabras de Joseph Pulitzer en 1883, hace 136 años, cuando compró el New York World, el cual cerró poco después.

“El periodismo es una profesión que no se ve influida por amistades y no teme a enemigo alguno; que no busca favores, ni acepta gratificaciones; es una profesión en que la presión, los prejuicios y el fanatismo son fatales para su más altas aspiraciones; una profesión que está consagrada al bien público y a poner al descubierto el fraude, las fechorías o la incompetencia en la conducción de los asuntos públicos; una profesión cuya práctica no puede estar influida por un espíritu estrecho y partidista, sino que debe ser justa y equitativa frente a quienes sostienen opiniones contrarias; una profesión cuyo lema es: ‘¡Hágase la luz!’”, Adolph S. Ochs, de The New York Times, en 1896, hace 123 años.

En La Nación, seguimos fieles a los preceptos de veracidad y exactitud. Quien lee La Nación tiene la confianza en que su director, los editores y los reporteros han sido lo más objetivos posible para apegarse a los altos principios éticos practicados en el diario. Nuestra información será siempre veraz, equilibrada y de enorme interés público.

Guiselly Mora es editora de la sección de “Opinión” de La Nación.