Luis Mesalles. 4 octubre

La clave para reactivar la economía está en que consumidores e inversionistas recuperen la confianza. Para ello, el discurso del gobierno debe concordar con sus acciones. En ese sentido, la administración de Carlos Alvarado a veces atina, pero otras no.

Por ejemplo, el discurso de austeridad, requisito fundamental para resolver el problema fiscal, ha sido apoyado con acciones de la ministra de Hacienda, la champion del equipo en este asunto. El presupuesto presentado a la Asamblea Legislativa se ciñó a lo dictado por la regla fiscal, como debe ser. Además, la contralora y la Procuraduría la han ayudado a poner a raya a quienes han querido salirse del canasto.

Esas contradicciones entre discurso y acciones muestran lo poco probable de que el gobierno logre reactivar la economía.

Sin embargo, por otro lado, cuando Alvarado le da el apoyo al presidente de la Caja Costarricense de Seguro Social en las negociaciones para sacar la institución de la regla fiscal y luego se va a la ONU con una comitiva exagerada, no solo contradice el discurso de austeridad, sino que, además, emite toneladas de carbono para ir a recibir un premio ambiental. Inconsistente.

Otro ejemplo. Esta semana el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) anunció, con bombos y platillos, una rebaja en las tarifas eléctricas. El gobierno se atribuyó el mérito, como parte de su estrategia de reactivación. Si bien hay que reconocer algunas acciones positivas del ICE, el intendente de energía de la Aresep aclaró de inmediato que la rebaja se debe a un factor estacional, típico de la época lluviosa.

Luego, se informó de que el ICE, forzado por la merma en las lluvias previstas, debió buscar otras fuentes de generación no dependientes del agua, y le compró el faltante a Panamá. El ICE lo justifica alegando que es más barato que usar las plantas térmicas. Pero no explica por qué dejó de lado la posibilidad de comprar la energía a dos plantas hidroeléctricas privadas que acaban de terminar su contrato con el mismo ICE, y ahora están ociosas y le habrían suministrado la electricidad más barata.

Es decir, el ICE prefiere comprarles más caro a empresarios panameños que a los nacionales, con lo cual habría ayudado a la reactivación de la economía costarricense. Eso, junto con los límites impuestos a la generación solar, demuestran el poco interés del gobierno en promover la inversión privada en el sector energía.

Esas contradicciones entre discurso y acciones muestran lo poco probable de que el gobierno logre reactivar la economía.

El autor es economista.