Luis Mesalles. 24 agosto

Las economías suelen pasar por ciclos. Suben y bajan. Cada vez que la economía experimenta una recesión, los profesionales en esta materia empiezan a conjeturar cuándo sucederá la próxima. Diez años después de la gran recesión mundial, aumentan las probabilidades de que pronto suframos otra.

Cuando el carrito de la montaña rusa empieza a desacelerar nos da la señal de que pronto vendrá una bajada a alta velocidad. Para prepararse, cada quien debe revisar sus niveles de gasto y deuda. Debemos asirnos fuerte de la barra.

De hecho, en semanas recientes, se ha producido lo que llaman la curva de rendimientos invertida. Esta es considerada una señal predictora de que no tardará en venir una recesión. Detrás de dicha señal, está la preocupación de los inversionistas sobre una posible caída de las bolsas en el futuro. La incertidumbre en torno a las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China es una de las sombras más grandes sobre la economía. Preocupa que la escalada de aranceles afecte el comercio mundial, encarezca los productos importados e impacte negativamente a los consumidores finales. Esa es la razón por la cual todo mundo está pendiente de cuál será el próximo tuit de Trump sobre China.

Por otro lado, hay signos que apuntan que la caída económica no necesariamente se dará tan pronto. Primero, se estima que la recesión tardaría 22 meses en convertirse en realidad, desde el momento en que la mencionada curva de rendimientos se invierte. Segundo, otros indicadores muestran que la economía va bien: las bolsas suben, la creación de empleos continúa siendo positiva, la inflación es baja y el mercado inmobiliario (principal causa de la última recesión) se comporta bien. Como no se sabe cuándo vendrá la caída económica, es mejor estar siempre preparados. La última gran recesión tomó a más de uno mal preparado. Los niveles de endeudamiento eran muy altos, tanto de las personas como de los países.

En las minutas de la reciente reunión de la Fed, algunos directivos externaron su oposición a bajar las tasas de interés por temor a promover mayores niveles de gasto y de endeudamiento para consumidores y empresas. En un ambiente de incertidumbre, eso sería muy peligroso. Por ello, como cuando el carrito de la montaña rusa empieza a desacelerar nos da la señal de que pronto vendrá una bajada a alta velocidad, en lo económico, hay avisos que nos dicen que podría empezar la caída. Para prepararse, cada quien debe revisar sus niveles de gasto y deuda. Debemos asirnos fuerte de la barra.

El autor es economista.