El TSE nos llama a efectuar un voto informado, eso significa analizar los programas y equipos de los candidatos.

Por: Luis Mesalles 12 enero

El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) nos invita a efectuar un voto informado e inteligente. Para ello se requiere que cada uno de nosotros haga un análisis, a conciencia, de los candidatos en contienda con sus respectivos partidos.

Hay que estudiar los planes de gobierno de cada partido. Pero como el papel aguanta todo, debemos escuchar las manifestaciones públicas de los candidatos, tanto en debates como en entrevistas.

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Es fundamental evaluar el carácter de los candidatos, así como su capacidad de análisis, de negociación y de formar equipo. Quien acompañe al posible presidente también es muy importante.

Por mi sesgo de economista, pero además por considerar que en estos momentos el país necesita recuperar la senda del crecimiento para generar más empleos y ayudar a resolver el problema fiscal, el estudio de las propuestas económicas es parte fundamental de mi base de escogencia. No es que no me fije en otros aspectos, pero sin cacao no se puede hacer chocolate.

El candidato que escoja debe estar orientado hacia la creación de un ambiente adecuado para la generación de nuevos emprendimientos y más inversión de todo tipo: pequeña, mediana o grande, nacional o extranjera. Asimismo, debe tener un enfoque de contención del gasto público y mejora sustancial en su calidad.

Dado que hay trece candidatos, lo cual hace prácticamente imposible leer con detalle todos los planes de gobierno o poner atención a lo que todos dicen en los debates, o ante la prensa, primero haré una selección por eliminación.

Descarto aquellos candidatos que pertenecen a partidos cuyo enfoque es el impulso de causas particulares (agenda cristiana o sindical). Descarto, luego, aquellos cuyos partidos, por ideología, desconfían de la producción en manos privadas y tienen una fuerte preferencia a la intervención del Estado en actividades privadas. También aparto a los candidatos con tintes populistas, que dicen solo lo que la gente quiere escuchar, pero al mismo tiempo se pelean con Reymundo y todo el mundo.

Luego de dichos descartes, me quedan cinco candidatos: Álvarez, Guevara, Hernández, Mena y Piza. Ahora me dedicaré a analizar con mayor detalle las propuestas y el carácter de cada uno de ellos, aun sabiendo que ninguno es perfecto, ni santo, ni puro, y que a lo mejor tampoco ninguno calce perfectamente con el perfil que pienso sería el ideal.

lmesalles@academiaca.or.cr

El autor es economista.