Luis Mesalles. 21 junio

La concesión del puerto de Caldera ha sido relativamente exitosa. La inversión hecha por el concesionario y el manejo operativo eficiente han conseguido que la cantidad de carga movilizada creciera exponencialmente. Según el presidente del Incop, Juan Ramón Rivera, 6 años después de la firma del contrato habían alcanzado el volumen proyectado para el año 20.

Sin embargo, si la demanda de servicios portuarios sigue creciendo a un ritmo acelerado —algo deseable para el país—, los problemas actuales de congestión se tornarán caóticos en poco tiempo.

Para determinar si dicho plan es lo más conveniente para el país, deben analizarse varios puntos con mayor profundidad.

El Incop y el concesionario trabajan en un plan para resolver el problema. Dado el éxito hasta ahora, y la escasez de recursos que siempre tiene el gobierno, suena lógico pensar en financiar las obras requeridas mediante la figura de concesión de obra pública.

Para determinar si dicho plan es lo más conveniente para el país, deben analizarse varios puntos con mayor profundidad.

El plan, según ha trascendido en la prensa, implicaría una inversión cercana a los $262 millones. Dado que el Incop pretende asignarle la ampliación al actual concesionario, automáticamente, sin competencia, ¿cómo se sabe que el monto de la inversión es razonable? ¿Se puede alcanzar el objetivo con menos dinero?

¿Por qué, si la mayor congestión la sufren los barcos graneleros, se prioriza la inversión para atender barcos de contenedores?

¿Cómo se calcularán las tarifas de los usuarios del puerto por los próximos 35 años? Si la tarifa para los contenedores es muy alta, la competencia de otros puertos regionales —incluido APM Terminals— limitaría el negocio del concesionario de Caldera. Si se equivocan hacia arriba con la tarifa para los graneleros, y dado que estos no tienen otra opción donde atracar, perderían los importadores y consumidores nacionales.

¿Cómo se define la tasa interna de retorno (TIR) para determinar la rentabilidad del inversionista? En momentos cuando el costo del capital es bajo a escala mundial, uno esperaría que la TIR sea baja, y así las tarifas también.

¿Cómo se proyecta el crecimiento de la demanda futura? Si se prevé baja, pero luego es mayor, como ya sucedió con la concesión original, el concesionario hará clavos de oro.

Alinear los intereses de los involucrados es vital para el éxito de toda alianza publico-privada.

El autor es economista.