Jaime Daremblum. 30 junio

Los puestos de votación entraron en plena operación por toda Rusia para la aprobación de cambios electorales que le permitirían al presidente, Vladimir Putin, permanecer en el poder quizás hasta el 2036.

Las enmiendas incluyen, para tal propósito, una disposición para que Putin participe también en elecciones para dos períodos de seis años cada uno, empezando en el 2024.

Russian President Vladimir Putin takes part in a videoconference with Cabinet officials at the Novo-Ogaryovo residence outside Moscow, Russia, Tuesday, May 19, 2020. Putin instructed the Cabinet to ensure additional payments to medics that he has ordered, amid the coronavirus pandemic. (Alexei Nikolsky, Sputnik, Kremlin Pool Photo via AP)
Russian President Vladimir Putin takes part in a videoconference with Cabinet officials at the Novo-Ogaryovo residence outside Moscow, Russia, Tuesday, May 19, 2020. Putin instructed the Cabinet to ensure additional payments to medics that he has ordered, amid the coronavirus pandemic. (Alexei Nikolsky, Sputnik, Kremlin Pool Photo via AP)

Los cambios obtuvieron el nihil obstat de la Corte Constitucional y las dos Cámaras del Parlamento. También contaron con el ejecútese de Putin, que convirtió en ley lo aprobado.

No obstante, Putin insistió en que también se obtuviera el visto bueno de los votantes. Esto último ha sido interpretado como un toquecito de democracia para sus planes.

La complacencia por las trascendentales reformas no fue, sin embargo, unánime. El dirigente opositor Alexéi Navalni aseguró que los cambios harán de Putin un presidente vitalicio. No sobra señalar, al respecto, que amplios grupos se han manifestado con pronósticos poco alentadores para las reformas del presidente.

Según diarios europeos, el referendo es igualmente trascendental y absurdo. Los rusos pueden apoyar u oponerse a un plan para que Putin participe por dos períodos adicionales, prorrogándole el mandato más allá del de Stalin, en cuyo caso ganaría una máquina de lavar o un secador de cabello.

Ese diseño de rifas y premios forma parte de un plan oficial para atraer votantes a las urnas. Algunas compañías crearon su propio programa de premios avalado por el gobierno, los cuales agregan el beneficio a la empresa de verificar la afiliación política de sus empleados.

Por otra parte, analistas calificados afirman que el referendo, así reprogramado, tenía que producirse ahora, cuando el gobierno había proclamado la victoria contra el coronavirus, a pesar de los más de 7.000 nuevos casos diarios, antes de que los potenciales efectos trágicos de un desplome económico o de una segunda ola de la epidemia provoquen el furor de la opinión pública.

En cualquier caso, prevalecen los temores de que los resultados sean manipulados, en particular debido al limitado espacio para fiscalizar la recepción de boletas y, en general, los sitios de votación. Especialistas conocidos señalan que el Kremlin aspira a obtener, cuando menos, el 70 % de apoyo, por lo cual pondría en aprietos a los jerarcas de acabar con un saldo inferior.