Jaime Daremblum. 21 julio

El presidente de Polonia, el conservador Andrzej Duda, del Partido Ley y Justicia, ganó la reelección para una segunda administración de cinco años en los comicios celebrados el domingo 12 de julio, con un 51,2 % de los votos.

Su joven contrincante, el liberal alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski, alcanzó el segundo lugar con el porcentaje mínimo de diferencia.

Este balance vislumbra las tensiones que surgirán en el nuevo quinquenio entre el gobierno y la oposición, y agudizan las críticas internacionales sobre el carácter dictatorial del régimen de Duda y su esposa.

Más allá del estrecho balance electoral, Duda se convirtió en el segundo presidente reelegido desde el final del régimen comunista, en 1989.

Por otra parte, su adversario Trzaskowski presenta una figura juvenil y liberal que ha entusiasmado a grandes sectores del electorado cuya aspiración es unir la oposición contra Duda para probar nuevamente su potencial en las urnas en los comicios parlamentarios del 2023.

Este plazo, en cualquier caso, posibilitará al presidente consolidar su autoridad y proseguir la revolución dictatorial inaugurada en el 2015. Dicho empuje pretende, entre otras, proseguir su asalto contra la independencia del cuerpo judicial y la separación de poderes.

La batalla contra la independencia de los medios de comunicación críticos al gobierno también enfoca el renovado liderazgo de la primera dama, Agata Kornhauser Duda, quien se ha distinguido por criticar duramente a los periodistas de ese bando por nombre y apellido e incluso revestirlos de apodos.

De hecho, la emisora del gobierno es utilizada para difundir propaganda del partido en el poder. Como indican algunos observadores calificados, los medios de comunicación privados están en la mira de los ejecutores.

Como muchos de ellos tienen propietarios foráneos, los líderes del oficialismo no cesan de hablar sobre la necesidad de hacer los medios más polacos de nuevo.

Este giro amenaza con agravar los conflictos de esta y otras naciones con Bruselas, donde, en la reunión celebrada en días recientes, líderes de la Unión Europea compararon a Duda con su par dictatorial Erdogan, en Turquía.

Por otra parte, Hungría no anda lejos de estos dos gobiernos. Por razones estratégicas, el trato no es parejo, pero impone alertas a dichos regímenes y a otros en el orden internacional.