Jaime Daremblum. 29 mayo

Con tristeza recibí la noticia de la muerte del célebre escritor Philip Roth la semana pasada. No fue el lamento que responde a hechos cataclísmicos, como el que de niño sentí al encarar la era inconcebible del nazismo que devoró a mis abuelos y parientes. En el caso de Roth, tampoco fue su fama y excelencia en la pluma ni sus picardías que mordían a sus figuras más cercanas, en vida y en la muerte. Tales circunstancias trascendentales gozaban de vez en cuando alguna tregua en el escenario vital de Philip Roth.

Sin embargo, mi tristeza derivó de la ausencia irrevocable del escritor, a pesar de la monumental herencia de su obra y de la ineludible sonrisa al evocar sus piruetas cerebrales inherentes a la cirugía que imponía a personajes a los cuales dio vida en sus páginas.

No fue el lamento que responde a hechos cataclísmicos, como el que de niño sentí al encarar la era inconcebible del nazismo que devoró a mis abuelos y parientes

Roth era, sin duda, impredecible. Allá en el 2010 decidió hacer un alto en su producción literaria y sopesar lo que seguiría. Releyó entonces sus 31 novelas publicadas desde 1959. Treinta y una producciones impresas y puestas a la vista y el juicio del público y los críticos. “Quería ver si había perdido el tiempo. Uno nunca puede estar seguro”.

Seguidamente, mencionó al longevo campeón de los pesos completos, Joe Louis, quien defendió el título 26 veces. En una rueda de prensa, el gran atleta contestó así a una pregunta sobre su carrera profesional: “Hice lo mejor que pude con lo que tenía”.

Se distingue a The Plot Against America por su inmenso valor histórico. En esta novela, Roth entrelaza episodios de su niñez con los trágicos hechos mundiales de los años 30 y 40. La narración imagina la derrota electoral de Franklin Delano Roosevelt frente al heroico piloto Charles Lindbergh. El nuevo presidente, por su honda simpatía por una potencia foránea, agita las llamas de la xenofobia, demoniza a una minoría “extranjera” y desmantela la estructura civilista de Estados Unidos bajo la consigna de proteger a Estados Unidos.

Era, desde luego, una fantasía literaria ligada a la historia del país en el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial que conmovió al público cuando fue publicada en el 2004.

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No es tan fácil

Hoy, igualmente suscita temores y grandes preocupaciones entre importantes sectores de la sociedad estadounidense. En todo caso, ha sido el poder de la mente privilegiada del célebre y polémico Philip Roth.

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