Jaime Daremblum. 23 junio

Siempre admiré al líder afroamericano John Lewis. Nació en febrero de 1940 en un hogar de parceleros en Alabama y alternaba su trabajo agrícola con las lecciones que recibía en una escuela segregada del condado de Pike, en Kentucky.

Desde temprana edad se inspiró en la gesta del Dr. Martin Luther King y sus motivadoras pláticas, las cuales escuchaba por la radio.

En el 50 aniversario de la marcha de Selma.
En el 50 aniversario de la marcha de Selma.

En este crucial capítulo de su joven vida, decidió incorporarse al movimiento de los derechos civiles. Ascendió en el liderazgo de la agrupación y decidió dedicar su vida a la causa. Desde esos años juveniles se convirtió en un líder nacionalmente reconocido y, a los 23 años, fue organizador y orador principal en la histórica Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad, en agosto de 1963.

En marzo de 1998, ya como embajador en Estados Unidos, fui a visitarlo a la Cámara de Representantes. Su rostro adusto y las señales marcadas por las peleas propias de sus funciones no le impedían sonreír, y su tono de voz, algo áspero desde joven, guardaba un calor fraternal con sus amigos.

Le relaté que era un judío costarricense, condición que nunca fue obstáculo en mi trayectoria educativa, cívica y política, particularmente con el entonces presidente Miguel Ángel Rodríguez.

Intercambiamos infinidad de historias, sobre todo el primer hogar de la familia Daremblum en puerto Limón. Creo que esto selló nuestra amistad.

Desde entonces toqué a su puerta para pedir colaboración con leyes y problemas que nunca faltan en toda administración.

Lewis afirmó que el nombre del puente era una decisión del pueblo de Alabama, y subrayó que lo más importante era aprender sobre la lucha más amplia por los derechos civiles y electorales.

Me entero ahora de que un número apreciable de miembros de la mayoría del Congreso acogió al amigo Lewis para que su nombre distinga el inmenso puente, hoy llamado Edmund Pettus, en Selma, Alabama.

Pettus fue líder de los Bourbon Democrats, cuya fórmula racista incluía robar votos de los afroamericanos y llegó a ser gran dragón del Ku Klux Klan.

El cambio es necesario, dado el apoyo recibido por Lewis. Sin embargo, se requiere un plebiscito y la aprobación del gobernador del Estado.

Las reseñas que he leído indican que, históricamente, la decisión del gobernador prevalece sobre el plebiscito. En todo caso, en respuesta a un pedido en el 2015, Lewis afirmó que el nombre del puente era una decisión del pueblo de Alabama, y subrayó que lo más importante era aprender sobre la lucha más amplia por los derechos civiles y electorales.