Jaime Daremblum. 2 junio

China enfrenta una ola creciente de críticas en torno a un proyecto de ley de seguridad nacional para Hong Kong.

La legislación convertiría en delito todo intento de reducir, modificar o eliminar la autoridad china sobre el territorio autónomo.

La isla disfrutaría de ciertas libertades, específicamente de prensa y asociación, nunca vistas en China continental. Por esas circunstancias, prevalecen temores de que la ley propuesta acabará con el estatus único de Hong Kong.

Estados Unidos y el Reino Unido expresaron, en una reunión privada del Consejo de Seguridad de la ONU, el jueves, que el proyecto chino reduciría de manera dramática o eliminaría las libertades existentes en Hong Kong. Por su parte, China, que había bloqueado toda reunión formal del Consejo, dijo a las naciones gestoras de la cita que “dejaran de interferir”.

La autonomía de Hong Kong está garantizada por un acuerdo de 1997, según el cual el territorio fue devuelto a China por los británicos. De forma expresa, la isla disfrutaría de ciertas libertades, específicamente de prensa y asociación, nunca vistas en China continental. Por esas circunstancias, prevalecen temores de que la ley propuesta, que ha suscitado una ola de protestas, acabará con el estatus único de Hong Kong.

Viven, en Hong Kong, 350.000 beneficiarios de pasaportes que permiten visitar el Reino Unido hasta por seis meses sin necesidad de visa.

El gobierno británico aseguró que nuevos derechos podrían ser otorgados a tres millones de peticionarios con estatus británico, si fueran aprobados.

Por su parte, China afirma que esas personas son ciudadanas de su país y que si el Reino Unido les cambia su condición violaría el derecho internacional.

Australia, Canadá y la Unión Europea también criticaron la ley de seguridad y sus implicaciones para los hongkoneses.

El Parlamento de Taiwán respalda un plan para ofrecer asilo a las personas que quieran escapar de Hong Kong, pero China, que considera también a Taiwán parte de su propio país, lo previno de no involucrarse.

El viernes, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, exigió a los países dejar de interferir en la materia: “Tomaremos las medidas necesarias para oponernos de manera resuelta a los actos erróneos de fuerzas externas que interfieran en los asuntos de Hong Kong”, afirmó.

Trump, en una conferencia de prensa el viernes, ni siquiera se refirió a la lucha por la democracia en Hong Kong. Un vaticinio lapidario.

El autor es politólogo.