Por: Jaime Daremblum.   7 agosto

El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el lunes que restablecía las sanciones económicas contra Irán suspendidas en el 2015. Esto último, gestado, fundamentalmente, por el entonces secretario de Estado John Kerry, impuso una veda para el desarrollo nuclear iraní, pero dejó una ventana abierta para proseguir ciertas actividades limitadas de investigación y desarrollo. Kerry fue quien armó el conjunto de acuerdos y, en unión con los socios europeos, promovió activamente la ratificación del tratado.

No hay duda de que Trump acertó en su diagnóstico del tratado con Irán: “No trajo calma, no trajo paz y nunca la traerá”.

Irán miró complacido el haber avanzado en dichas negociaciones. Completada esta etapa del acuerdo nuclear, prevaleció en Estados Unidos una gran duda sobre su efectividad con respecto a la transparencia de Irán.

Al llegar a la Casa Blanca, Trump y un grupo de consejeros y especialistas insistieron en la inefectividad del tratado del 2015. De manera progresiva las manos persas dejaban huellas en acciones terroristas en el Oriente Próximo y asimismo en África y Asia.

Un preámbulo ominoso fueron dos atentados en Buenos Aires contra el AMIA, la asociación de beneficencia de la comunidad judía. Según comprobó la Fiscalía, Irán con terroristas argentinos y, sobre todo, del Oriente Próximo, fue responsable de esos hechos.

La Casa Blanca y los servicios de inteligencia norteamericanos encontraban a cada paso crecientes hallazgos de la agresión internacional del terror auspiciada principalmente por Teherán. Todo eso y más configuraban una conducta inaceptable para el orden occidental. Por su parte, algunos gobiernos europeos, aunque sabedores de esta conjura internacional, han preferido paliar sus resquemores mediante el petróleo y las ventas de aviones a Irán. Observemos qué conducta siguen a partir de ahora.

No hay duda de que Trump acertó en su diagnóstico del tratado con Irán: “No trajo calma, no trajo paz y nunca la traerá”. El mandatario predice que “una vez que el ruido amaine, habrá una nueva ronda de negociaciones para el control de armamentos entre Irán y Estados Unidos de la que pueda emerger algo más positivo”. Ojalá las enseñanzas del desenvolvimiento del fenecido tratado con Irán iluminen las mentes en una nueva voluntad de arribar a convenios satisfactorios, dijo Trump.

Los actuales desarrollos dejan muy maltrecho a Irán, sobre todo en el financiamiento de actividades subversivas como el terrorismo y los golpes de Estado en África. Es de esperar que los fines positivos del nuevo orden global cuajen y florezcan.

El autor es politólogo.